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“Al fútbol lo deje de seguir en 1931 cuando se profesionalizo, porque lamentablemente se transformó en un negocio que mató al espíritu del deporte”
 -Osvaldo Pugliese.



Formación: TODOS, sí, todos aquellos que contribuyeron a que esto se trasforme en una mierda.

Selección.
Siempre ponemos la frase de Pugliese, porque siempre tiene razón el maestro. En estos momentos tendría que ir el “minuto a minuto” o el “lo que nos dejó” la final, pero esto es difícil complicado. Hace rato que como sociedad nos venimos pulverizando unos a otros. No solo en el futbol o en la política. Basta con pararse un día de semana en cualquier avenida y esperar unos segundos o unos minutos, para observar cómo la gente (automovilistas, motoqueros, peatones, ciclistas, alienígenas, etc.) se putean por cuestiones inverosímiles. Siempre explota en el fútbol, en Argentina te guste o no te guste este deporte, es un termómetro social.


Vamos puntualmente a este episodio. El partido ya venía mal parido de entrada. Cuando Macri “ordeno” jugar con público visitante, porque era una fiesta. Termino siendo una fiesta, bueno, más que una fiesta fue una partuza entre la desorganización, la estupidez y la desidia. Angelici y D’Onofrio tuvieron que plantarse para que eso de jugar con ambas parcialidades no se haga. Como bien dijimos en los antiequipos anteriores: Este tema de los visitantes no es algo que viene de este gobierno. Viene de la gestión anterior. Pero la actual administración también se está rascando la chota y no hace una goma. Cuando asumió el Chiqui Tapia en la AFA, dijo que iba a laburar en un proyecto para que los visitantes vuelvan. Pero con todo esto quedaron en evidencia que no hicieron un carajo y que se rasgaron más que diputado en año electoral. ¿Se imaginan lo que hubiese pasado si había visitantes?

A estas alturas enumerar todo lo que paso es al pedo. Todos vimos al micro entrar en la nube de hinchas. Uno que va a la cancha, últimamente lo hacen dar una vuelta “boluda” de varias cuadras, como para que esto no pase. Es más, hasta el mismo chofer del micro dijo que en partidos anteriores había llegado bien. Algunos dicen que esto es un pase de factura por las detenciones de las detenciones de la barra de River con los consecuentes allanamientos.  Otros dicen que negligencia. También están tirando que hicieron todo como el orto así esto pasaba y Boca pedía los puntos… En breve escucharemos teorías sobre que fueron los iluminatis. Más allá de sea cual la causa, el quilombo ya estaba hecho. Al menos Larreta se hizo cargo de lo que le corresponde a la metropolitana, mientras Pato sigue cazando tuiteros y diciendo que puede controlar tranquilamente el superclásico que es mucho menor que el G-20. Encima muchos que asistimos a la cancha los fines de semana, sufrimos el maltrato policial. Ayer, ese maltrato se multiplico. El manoseo que sufrió el hincha de River ayer, fue más monumental que su cancha. Que se jugaba, que se suspendía, que se jugaba el domingo. Hinchas con chicos, gente mayor, personas que vienen del interior o de otro país… Pero claro, te dicen que “afuera” no están viendo y con todo esto quedamos como el orto. Pero nadie piensa en los de acá adentro. En los hinchas, los jugadores y las familias de ambos… Ese es el mundo que nos importa a nosotros.

Por supuesto que los principales responsables de esto son los termómetros hijos de puta que le tiraron de todo al micro. Indefendible por donde se lo mire. Porque por ahí, fue un error del operativo, pero si nadie tiraba nada (como debería pasar en un mundo ideal), el partido se jugaba, había campeón y a otra cosa. Pero no, si el micro de tu rival pasa por ahí, tenes que tirarle con piedras, cascotes, artillería pesada, morteros… No justificamos nada. Pero mientras Pablo Pérez estaba herido, todo era una lluvia de piedras, y algunos jugadores gritaban llamando al médico, varios jugadores seguían cantando como si nada… Perdimos la brújula hace rato. La cultura del aguante nos comió todo.

Párrafo aparte para el periodismo que hinchó tanto las pelotas con un superclásico de vida o muerte que casi termina de esa manera. Que si uno perdía iba a quedar marcado para siempre, que si un DT pierde se va, móviles por todos lados. El graph que decía que después de este superclásico no había nada más, solo para citar un ejemplo.  Claro, todo el periodismo no es el culpable, pero de tanto inflar las pelotas alguna termina por reventarla. Y claro cuando pasa lo que pasó, estos cagatintas automáticamente se transforman en un Padre Farinello con 3 litros de clonazepam inyectado en las venas, diciendo con una sonrisa tranquila “basta de violencia”, cuando ellos prenden la mecha. Vamos a seguir sosteniendo hasta el final: el folclore es de los hinchas, no del periodismo que lamentablemente solo lo usa por vender un diario más, por un puto like más o por un miserable punto de rating. El día del partido fue asquerosa ver como algunos periodistas que hacia un par de horas estaban agitando como barras, pasaron a indignarse como Susanita de Mafalda. O ver a cierto relato diciendo que se tenía que jugar, como si fuese el vocero de la CONMEBOL.

Y hablando de esta confederación del mal… Esta es la peor CONMEBOL de la historia. Y mira que había que superar a la runfla de Leoz y sus secuaces eh. Todo esto hizo la Confederación Sudamericana de Futbol en este año:
  • Jugadores suspendidos figuraban como habilitados en el sistema de la CONMEBOL.
  • Bocha de jugadores que estaban inhabilitados para jugar, jugaron y a la CONMEBOL les chupó un huevo.
  • La CONMEBOL le dio partidos por perdidos a equipos que pusieron jugadores que estaban suspendidos (hacía varios años) pero que en el sistema figuraban como habilitados. Paso tanto en Sudamericana como Libertadores.
  • Otros equipos que utilizaron jugadores suspendidos, no les paso naranja.
  • La CONMEBOL tuvo un record de recaudación en multas a equipos. Multas que iban desde la falta del uso de pechera de un auxiliar de un auxiliar o por pelotas desinfladas.
  • Suspensiones ridículas a entrenadores, como las de Gallardo y Guillermo.

Con todo esto, la CONMEBOL, con Alejandro Domínguez a la cabeza, sin ningún tipo de moral pedía junto con Infantino que el partido se jugase sí o sí. No les importaba un carajo los jugadores, y muchísimo menos la cantidad de hinchas de River. Si esto se jugaba iba a ser un verdadero desastre, más allá de lo deportivo. Se iba a desmadrar todo al carajo.

El futbol hace rato está muerto.  Por supuesto que no todos somos iguales, y que por culpa de algunos pelotudos pagamos todos. Hay mucha gente que hace las cosas bien, que se comporta como un ser humano y no como un Australopithecus afarensis lobotomizado. Pero lamentablemente, nos tapó la mierda. Hoy por hoy el verdadero fútbol, es el fútbol que vos jugas con tus amigos, con tus compañeros de oficina. Ese fulbito al que vas y no te importa si tuviste un día de mierda o te levantaste a las seis de la mañana y vas a jugar a las diez de la noche. Ese futbol que juega tu pibe en el patio de tu casa o de la escuela, o en la vereda con los amigos. Hoy por hoy, es el único futbol que vale la pena y por suerte, ese futbol no nos pueden robar.

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