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Sábados de Fontanarrosa. Hoy: "Pabis, Gurus, Laxos & Praxis. Los clásicos según Fontanarrosa"
Extraído de "Los clásicos según Fontanarrosa". Ed. de la Flor. 1980/ Ed Planeta. 2012. Click sobre las imagenes para agrandar.
Sábados de Fontanarrosa. Hoy: "Compilados de chistes de la Revista Viva".
Recopilamos algunos chistes que el negro realizó en al última página de la Revista Viva.
Sábados de Fontanarrosa. Hoy: "Elviro Lezama ('Lezamita')"
—¿Cómo es posible una cosa así? —preguntó aquella tardecita de abril del 1927, el Negro Ezequiel Canestra—. ¿Cómo es posible que,
este muchacho, no tenga, todavía, ningún apodo?
Sábados de Fontanarrosa. Hoy: Fontanarrosa y el sexo.
Aquí van algunos chistes sobre el sexo que hizo el Negro, particularmente estos fueron publicados en el "Segundo sexo de Fontanarrosa", Ed. De la FLor 1988/Ed. Planeta 2012.
Sábados de Fontanarrosa. Hoy: "Sueño de Barrio"
En este sabado de Fontanarrosa le traemos un excelente cuento, el cual se ha llevado en innumerables ocasiones al teatro.
Sábados de Fontanarrosa. Hoy: El humor negro del negro.
Es sabido que el maestro Fontanarrosa tenia un manejo estupendo del humor negro. Hicimos una pequeña selección de chistes de ese tenor, no son muy conocidos y aquí están:
Sábados de Fontanarrosa. Hoy: Famosos en Inodoro Pereyra.
En esta ya habitual sección de los sábados del querido Negro Fontanarrosa, les traemos una serie de capítulos de Inodoro Pereyra, en donde aparecen ciertos personajes de la "farándula" argentina y mundial. Muchos famosos "pasaron" por la chatura e inmensidá de La Pampa para visitar a Don Inodoro, estos son solo algunos de ellos.
Charles Darwin (aparece como "Yon")
Jorge Luis Borges
Kung Fu
He-Man
Batman
Sábados de Fontanarrosa. Hoy: "Fontanarrosa y el fútbol"
Esta es una recopilación de chistes que el Negro recopilo en el libro "Fontanarrosa y el fútbol" que saliera publicado originalmente por Ediciones de La Flor y luego, en su reedición, por Editorial Planeta.
Sábados de Fontanarrosa. Hoy: Semblanzas deportivas. El pibe de Tamburini.
Publicado originalmente en Semblanzas deportivas, en base a las publicaciones de la Revista Fierro, esta puntualmente salió en la Fierro 50. Luego recopilada por Ed de la Flor, 1989. Click sobre la imagen para agrandar.
Sábados de Fontanarrosa: La Hermana Rosa ya sabe quién será el campeón del Mundial.
Esta "predicción" es del inicio al Mundial de Alemania 2006.
*****
"Las promesas hay que cumplirlas", gimotea la
vecina del octavo que, por una promesa, hace 45 años que está casada con un
imbécil. Mi departamento ha sido elegido subsede. Ya hay 27 personas, entre
conocidos, amigos y favorecedores, que han reservado su sitio (sean sillones,
sillas o cajones) frente al televisor.
Es un grupo heterogéneo que, dada la elevada edad de alguno
de sus componentes se conoce como "El grupo de la muerte". La airada
vecina se refiere a la supuesta promesa hecha por Carlos Bilardo y su plantel a
la Virgen de Copacabana del Abra, de Punta Corral, cerca de Tilcara, poco antes
de la obtención del título en México 86. "No se cumplió con la promesa
—continúa mi vecina— y desde ese momento cayó sobre nuestra Selección la
"Maldición del Coya".
Es cierto que corren enormidad de rumores sobre el tema. Hay
quienes afirman que integrantes de aquel plantel, confundidos con la mención de
la Virgen de Copacabana, intentaron saldar la deuda viajando a Río de Janeiro,
malográndose el intento. Otra versión, malintencionada tal vez, cuenta que
Bilardo, en una ocasión anterior, cumplió una promesa con la Difunta Correa
llevándole un bidón de agua, al parecer, igual al denunciado por el brasileño
Branco, y la ofrenda desató un verdadero escándalo en el santuario. Y ya se
anuncia en Jujuy el lanzamiento de una versión corregida y aumentada del best
seller El Código Da Vinci echando luz sobre el tema. La aparición de este
libro, afirma el filósofo, semiólogo y cosmetólogo Juan José Serenelli (Jota
Jota, el Yaya Serenelli) empalidecerá la aparición milagrosa de una imagen de
un Menem sufriente en una pared de la Catedral de La Rioja.
La Hermana Rosa se sincera conmigo, exigiéndome absoluta
reserva. Me confía que, por supuesto, ella ya sabe qué equipo saldrá campeón
del Mundial, pero debe callarlo para no destruir el suspenso del evento. Ha
recibido varias llamadas de Joseph Blatter rogándole que no haga público su
pronóstico. El hombre fuerte de FIFA le prometió, de regalo, una de las pelotas
con las que jugará Argentina en su debut. "La pelota— exagera Rosa— tiene
inscripto en sus gajos el día, la hora y los nombres de absolutamente todos los
concurrentes al partido".
Nuevamente participa la vecina del octavo. Anuncia que
traerá a su sobrino a ver los partidos. "El está en la edad de los por
qué, en que todo lo quiere saber —se enternece—. Todo lo pregunta, todo lo
averigua". Veridiana, asistente de la Hermana Rosa, consulta. "Qué
amor —dice—. ¿Cuántos añitos tiene?". "32 —responde la vecina—. Es
inspector de Robos y Hurtos".
En efecto, poco después llega el sobrino y plantea una nueva
incógnita destinada a dividir a los argentinos: "¿Pueden jugar juntos
Crespo y Tevez?". Sin duda, como bien lo afirma el filósofo Serenelli,
nuestro pueblo está condenado a las divergencias, desde Civilización o Barbarie
hasta Braden o Perón, pasando por La pata o La pechuga.
Roberto Fontanarrosa.
ESPECIAL PARA CLARIN
Sábados de Fontanarrosa. Boogie el aceitoso, la historia de la historieta.
"Sé que Boogie me despreciaría mucho, por sudamericano de un país periférico y por hispanoparlante.. No entraría dentro de sus amistades"
Roberto Fontanarrosa.
Con esa frase el negro resumía a la perfección a uno de sus personajes insignia, Boggie el aceitoso. Basado y deformado a partir de la película "Harry el sucio". En este personaje es donde Fontanarrosa pone su énfasis en el humo negro acerca del homicidio, el asesinato, el racismo, el machismo, los mercenarios y el armamentismo, etc. Este veterano de Vietnam, nació en 1972, en la revista Hortensia.
Aquí van algunas de sus tiras y la evolución que tuvo este sanguinario personaje a lo largo de su vida.
Sábados de Fontanarrosa. Hoy: el Chiste del día (9 de mayo)
Siempre se dijo que los chistes de Fontanarrosa siempre están vigentes y hoy lo vamos a demostrar nuevamente. En la sección de hoy perteneciente al Negro, tenemos "el chiste del día". La consigna es publicar un chiste del Negro que publicado un día como hoy, o sea, un 9 de mayo. Es por ello que van chistes de ese día que salieron publicados en Clarín, desde el '98 al 2007.
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| 1998 |
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| 1999 |
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| 2000 |
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| 2001 |
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| 2002 |
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| 2003 |
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| 2004 |
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| 2005 |
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| 2006 |
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| 2007 (ya dibujaba Crist por él) |
Sábados de Fontanarrosa. Hoy: "Fútbol y ciencia" (a propósito del VAR)
Aprovechando que se vino el VAR, casi 32 años después que Fontanarrosa plasmara en octubre del 85 en la revista Fierro una historieta llamada "El avance alemán", el cual luego fue hecho cuento por el negro en 1990, bajo el nombre de "Fútbol y Ciencia", que este que publicamos aquí y ahora.
***
¡Hasta siempre, señor árbitro!
***
¡Hasta siempre, señor árbitro!
Sábados de Fontanarrosa. Hoy: Entrevista a Fontanarrosa en "El Sello". TyC Sports.
Material inédito que hace muy poco que el canal TyC Sports subió a sus plataformas, de hecho de allí lo sacamos. Dale play disfrutá del querido Fontanarrosa en estado puro.
Sábados de Fontanarrosa. Hoy: Ulpidio Vega
Ulpidio
Vega, te nombro. Y de la apagada sombra de tu nombre rescato tu paso tardo por
el empedrado desprolijo de Saladillo y la cierta fama de guapo sin doblez que
te persiguió sumisa, como la silenciosa y tenaz fidelidad de un perro.
Quien
te vio alguna vez por el Bajo, no te olvida. De callada mesura, sombrío el
porte, mezquinabas palabras como si fueran monedas caras. Negros los ojos, en
la negrura misma que sobre la frente escasa te tiraba encima el ala apenas
curva de tu sombrero gris, tan conocido.
Ulpidio
Vega, te nombro. Y de tu nombre exhala un aliento a kerosén barato, a
bizcochito, a queso de rallar y vino tinto.
Aroma
de almacén, de cambalache, que tuvo tu pobre viejo laburante por calle San
Martín, casi en Tablada. Aroma a jabón pinche, a mate amargo, el mismo aquél
que te alcanzaba la mano cordial de doña Cata, tu pobre vieja, que se cansó de
mirar por la ventana.
Ulpidio
Vega, te nombro. Y se santiguan las cuatro esquinas bravas de Ayolas y
Convención, las que salieron tantas veces escrachadas en letra de molde cuando
algún fiambre aparecía tirado en esa encrucijada.
Rezan
de apuro las jovatas de memoria larga al recordar tu estampa de figura fina, el
caminar pesado, un gesto de disgusto en la cara aindiada y el cuerpo erguido
por la faca que atrás, en la cintura, te entablillaba.
Por
trabajar en el Swift te habían llamado "El Matarife de Saladillo".
¡Qué te
iba a impresionar a vos la sangre, Ulpidio Vega! Si día a día degollabas
animales y la cuchilla te era tan natural como un anillo, como un zarzo sencillo
en el meñique.
Pero
eran dos los Vega, Juan y Ulpidio. "El Vega chico" le decían al otro
que también trabajó en el frigorífico.
Y por
si fuera escaso el desmesurado coraje de Ulpidio en la pelea, el "Vega
Chico" era también de púa veloz, y sin entrañas.
De
negro los dos, siempre, aun de mañana.
Pero,
como suele suceder en estas cosas, Ulpidio se metió con una mina que se levantó
una noche de Carnaval en el Club Atlético Olegario Víctor Andrade. La mina era
una reventada que hacía copas en el Panamerican Dancing, frente a Sunchales, y
que ya le había borrado el estampadito floreado a las sábanas del Amenábar, de
tanto frote. Pero una hembra que pasaba y dejaba el aire como embalsamado de
perfume dulzón, y enardecido. Rosa se llamaba, y era justicia.
Ulpidio
Vega, te nombro. Y no me equivoco. Como se equivocó esa noche fatal la mina
aquella cuando por llamarte "Ulpidio", "Juan" te dijo.
¡Qué
oscura mano de destino cabrón los puso frente a frente, Ulpidio Vega!
¡Vos y
tu hermano, inseparables siempre, enfrentados por el cariño falaz de una
perdida!
Tiempo
estuvieron mordiéndose las ganas de agarrarse. De mirarse profundo, y sin
palabras. De medirse con odio. Y de no hablarse. Todo el barrio sabía del
bolonqui que rechinaba en los dientes de los Vega. Pero cuando más de una vez
saltó la bronca, y la faca apareció brillando en ambas diestras, algo los
amuraba al suelo y les clavaba la bronca a la vereda. Algo, que allá en la
casa, desde chicos les acariciara la frente, les planchara los lompa y les dejara
los botines bien brillosos cuando se iban de milonga a Central Córdoba. Algo.
La vieja.
"Si
no te mato" se lo dijo bien clarito Ulpidio a Juan "sólo es por
ella". "Si no te enfrío" le contestaba Juan, que no era lerdo
"es por la vieja".
Y así
andaban los dos, encajetados, sin poder ni dormir, más que hechos bolsa. Y
encima la reventada de la Rosa les metía la cizaña de su labia, de sus promesas
vanas, de sus mañas.
Y no se
pudo más. Aquella noche Ulpidio y Juan llegaron puntualmente hasta el campito.
Era un potrero de pura tierra y matorrales que los mocosos usaban para jugar al
fulbo. Pero esa noche había luna. Y no era juego.
Ulpidio
peló una faca que tenía este largo. ¡Uy Dio, cómo brillaba la plata de la luna
sobre el filo helado del acero!
Y Juan,
Juan peló también tremenda púa que de verla nomás, te entraba miedo.
"¡Venite!"
"¡Vení
vos!" se supo después que se dijeron. Y fue cuando llegó doña Cata hasta
el campito, de pálido rostro, ojos sufridos, de manos apretadas y pañuelo
negro. Nunca se supo quién le pasó el dato. Tal vez, fue esa mágica intuición
de madre la que la llevó hasta allí en ese momento.
No se
oyó de su boca, una palabra. Y tampoco en sus ojos lágrimas se vieron. Pero eso
sí, sus manos agrietadas de lavar ropa ajena en el invierno, dibujaron en el
aire asustado de la noche, un gesto: se agachó, se sacó una zapatilla y lo
demás, frate mío, ni te cuento.
A
Juancito lo fajó hasta en el cogote, le deformó la sabiola a chancletazos, y le
sacudió tantos palos por el lomo que lo dejó mormoso al pobrecito. Contaban los
vecinos que lo oyeron, que tirado en el suelo, Juan rogaba y a la vieja pedía
perdón a gritos.
A
Ulpidio, de las crenchas lo cazó la vieja aquella, y le arruinó la jeta a
chancletazos porque le pegó media hora, de corrido.
Roberto Fontanarrosa.
Extraído de "El Mundo ha vivido equivocado". Ed. Planeta 2012. Ed. De La Flor 1982.
Sábados de Fontanarrosa. Hoy: "Aquel gol a los ingleses"
"Una milésima de segundo después, la geometría del
conjunto ya ha cambiado. El Negro Enrique, que estaba a su derecha, se escondió
tras un rubio. El Burru dejó de estar junto a la raya y los dos grandotes se le
cierran ahora por el medio.
Sábados de Fontanarrosa. Hoy: "Fontanarrosa y la política"
Sábados de Fontanarrosa. Hoy: Boca-River, ídolos de "No te vayas, campeón"
HUGO ORLANDO GATTI
"Para mí, como espectador, la fiesta era Gatti. Ya
fuera en River, en Gimnasia, en Boca o en Unión. Daba lo mismo. Y no deja de ser
un detalle entendible, ya que es difícil que alguien esté a la espera de ver al
arquero rival cuando, habitualmente, los puntos de atracción pasan más que nada
por los jugadores de campo, los habilidosos de turno, los goleadores. Desgarbado,
flaco, anguloso, de poco peso, muy rápido, contrastaba con la imagen impuesta
de arqueros grandotes y pesados. Dominador del área, propenso a salir a cortar,
a anticiparse al juego, daba la impresión que se aburría sujeto entre los tres
palos e, incluso, en su área".
DANIEL ALBERTO PASSARELLA
"No muy alto pero fornido, comprimido, fuerte, se
levantaba hasta un punto en que los tapones de sus botines deberían quedar a un
metro veinte, un metro treinta del piso. Además, le pegaba a la pelota como un
animal, con una fuerza y una precisión notable, ya fuera de lleno, recto o de
chanfle. Había algo en Passarella. La determinación. La determinación
constituía algo así como un clima, una nube que lo rodeaba, una aureola que
transmitía claramente a propios y extraños, que había entrado a la cancha para
ganar. Era una tranquilidad para los argentinos saber que Passarella estaba
allá atrás”.
ENZO FRANCESCOLI
"Serio, talentoso, hábil e inteligente, Enzo iría
tejiendo sobre su figura una leyenda que lo instala en el Parnaso de los
ídolos. Lo hizo fundamentalmente con goles, sin ser un goleador de corte
clásico sino, más bien, un organizador, un enganche con mucha llegada. De
jugada, de cabeza, de tiro libre o de penal. Enzo asumía naturalmente su
importancia, se hacía cargo del equipo, afrontaba el compromiso de que el juego
pasara invariablemente por sus pies. Uno de los goles que más se recuerdan de
Enzo fue contra Polonia por la Copa de Verano en Mar del Plata. Fue tan
impresionante la chilena, tan plástico el movimiento del Enzo al pararla con el
pecho y luego darle en el aire con esa voltereta invertida, que todavía hoy se
nos dibuja una sonrisa admirativa cuando la recordamos”.
JUAN ROMÁN RIQUELME
"Quizás el últimos de los pisadores, una característica
hoy escasa pero que viene de mucho antes del Coco Rossi, el peruano Loayza,
Rojitas o Pipo Gorosito. Esa especialidad que hace que el jugador, más que
correr con la pelota, camine sobre ella, como algunos perritos amaestrados en
los circos. Lo primero que hace cuando recibe la pelota es ponerla bajo la
suela, para que no se escape, para que se calme. La trae, la amasa, la frena,
mientras que con el culo y los brazos mantiene alejado al marcador. Es un
infierno quitársela, aunque para el rival la pelota pareciera siempre
tentadoramente cerca. Pero si Riquelme se quedara sólo en eso, en el escamoteo
corto, correría el riesgo de convertir su juego en un malabarismo inútil.
Riquelme va más allá. La pide siempre, la busca y tiene una pegada fantástica.
DIEGO ARMANDO MARADONA
"La primera vez que lo vi fue cuando jugaba para
Argentinos, en el Parque Independencia. Hubo algo que me impresionó de él en
ese partido, además de su melena enrulada, y era que jugaba como lo haría un
veterano, o al menos eso me pareció aquella tarde. Anduvo por la mitad del
terreno, trotando, casi sobrando el partido, con una economía de movimientos
ayudada por su técnica que siempre le permitía dominar la pelota en un solo
tiempo. Y se cansó de meter pelotas largas, cambios de frente, con enorme
justeza y precisión. El encuentro de Maradona y Brindisi en Boca fue como el
encuentro de dos almas gemelas, de dos espíritus sensibles a quienes, en algún
momento, el destino habría de juntar en una comunión digna de ser cantada por
Armando Manzanero".
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