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Consultor espiritual, no mago

¿Sabes lo que pasa? Todos te tildan de chanta ¡Todos, eh! Nadie te da una oportunidad. Claro, porque en este país es muy fácil etiquetar al otro. “Ahí va el chanta”, te dicen. Por más que los resultados estén a la vista. Acá para que te creantenés que ser político. Y un político garca. Cuanto más garca mejor. Vas de traje y corbata y ahí sí te respetan. Por más que te hayas cagado en medio mundo y que te hayas robado medio congreso.  Acá escuchan la palabra “espiritualidad” o “hechizo” y ya sos un ladrón. Un ladrón de gallinas, eso es lo que sos. Por más que le cambies la vida a la gente que asesorás. Si te dedicás a lo espiritual sos un cagador. Más si sos un sanador. Sos chanta. Punto, no hay vuelta que darle.

Vos le cambiás la vida a la gente, pero al resto le chupa un huevo. Peor si te dedicas al fútbol. Pfff, peor. Lo digo porque yo me dedico al fútbol. Y mirá que yo he hecho milagros. He laburado como un burro. ¿Se acuerdan de Pelligatti? El delantero que pasó de Ferro a Boca. Claro, como no lo van a conocer si hoy está jugando en el Milan y en la selección. Bueno a ese flaco le salvé la carrera. En Ferrocarril Oeste era un goleador eximio. La metía hasta con la nalga derecha. La pelota rebotaba en un rival, le pegaba a al juez de línea, picaba en el banderín del córner y le quedaba a Pelligatti en el medio del área, para empujarla. Un culo termonuclear.  Cuando pasó a Boca daba asco. No le hacía un gol ni al Arco del Triunfo. Quería escupir al suelo y le erraba. Cuatro partidos estuvo así. Pobre flaco, lo cargaron todos, hasta el técnico lo boludeaba en conferencia de prensa. No podías abrir ninguna red social sin ver un meme del chabón errando. Hasta que me vino a ver. Claro, no creía una mierda en mí y mucho menos en mis “poderes”. Le  cerré bien la boca. A la otra fecha de haberme consultado, se despachó con tres goles y no paróde meterla partido tras partido.  Obviamente, el flaco me quiso pagar un vagón de guita. Le dije que se la donara al comedor de una iglesia. Por un lado, con la publicidad que me iba a hacer Pelligatti, yo ya estaba hecho; por el otro, lo mandé a que done esa guita a la parroquia del barrio porque después dicen que uno es un brujo adorador del diablo, que hace pentagramas en la vereda, que invoca hasta a SatanásPáez y que votó a Menem en el ‘95.

Después de eso me vino a ver el presidente de un equipo grande. No puedo decir el nombre porque lo prendo fuego, pobre. Hacía siete años que no salían campeones. Acá les podría mentir y decir que con mi intercesión dieron la vuelta olímpica, pero la verdad es que no acepté el caso. Uno no puede aceptar estos casos, son imposibles. Soy un consultor espiritual, no un mago. Por más que venga Mandrake, si los dirigentes se mandaron cagada tras cagada y encima los jugadores son horrendos, yo no puedo hacer nada.Me quemo para siempre. Caso contrario al que me pasó con otro equipo. Un equipo chico. Habían armado un equipazo pero no lograban embocarla en el arco. Mucho menos ganar. Me acuerdo que vino su entrenador para ver si podía darle una mano. Después de interiorizarme bien, y de ver que los jugadores eran buenos, pero que estaban teniendo una mala racha, me fui a la cancha, hice algunas “sanaciones” o “trabajitos”, les dije que había una traba que se las había hecho el rival, pero que ya la había alejado y a otra cosa. Metieron ocho partidos ganados al hilo. Entraron hasta a la Libertadores.

¿Sabes cuál es la posta de esto? Yo les voy a contar la verdad de la milanesa. Seguramente después de que les cuente esto les voy a parecer un chanta, pero soy honesto y les tengo que batir la justa…¿Ustedes vieron que alguna cábala funcione?  De verdad, eh. Seguramente me van a decir que sí. Yo no sé cómo puede ser que el calzoncillo rojo que algunos suelen usar por cábalalos días de partido logra que la pelotita entre en el arco. Imposible. Pero la cábala funciona como un refugio, como un manto sagrado, es un colchón al que uno se tira. La mayoría de las veces las cábalas no funcionan pero uno las sigue usando igual. Si todas funcionasen, todos los equipos saldrían campeones en un mismo torneo. Pero uno va confiado. Y ahí está el asunto, mis queridos amigos: la confianza. Cuando a uno no le salen las cosas, la confianza se le va al carajo. Las dudas comienzan a aflorar y el jugador comienza a dudar de todas sus capacidades. A medida que la presión aumenta las dudas son mayores. El tiempo pasa y al jugador no le sale una. Hasta que inevitablemente meta una y empiece a ganar confianza de a poquito. Pero ese poquito puede ser un mes, dos meses, un año. Y el tiempo es vital en el fútbol. Es ahí donde aparecemos nosotros. Cuando al fútbolista o al equipo le decís que la culpa del mal presente no es de ellos, sino que le hicieron “un trabajo”, es como meterle una batería de confianza por el traste. Enseguida levantan y vuelven a tener confianza. Claro, la culpa no es de ellos. Que hayan mandado la pelota por encima de la segunda bandeja estando a menos de un metro del arco solo, ya no es culpa de ellos; es culpa del “trabajo”. Que le hicieronerrores pelotudos, goles infantiles. Todo deja de ser culpa de ellos. Es como que los expiás de toda culpa. Mejor que ir a confesarse,  ¿me explico? Le sacás un peso de encima.  Yo la verdad es que no creo demasiado en esto de la espiritualidad, de los “trabajos”.  Ojo, respeto a la gente que sí cree de verdad. Yo no creo demasiado en mis métodos, pero es muy efectivo ¿saben por qué?  Porque yo no  soy solo “brujo”, como le gusta decir a la gente, yo soy psicólogo.
Toni Schweinheim 
Obra Publicada, expediente Nº 510614. Dirección Nacional del Derecho de Autor

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Sábados de Fontanarrosa. Hoy: "Fontanarrosa y la política"

Compilados de chistes extraídos del libro "Fontanarrosa y la política". Ed. De La Flor 1998. Ed. Planeta 2012.














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"Don Salvatore, pianista del Colón" de Osvaldo Soriano.

Don Salvatore es mi vecino. No es inválido, pero nadie lo vio caminar nunca. Antes era zapatero y estaba siempre sentado. Ahora los nietos lo sacan a la vereda en una silla de paja, y él se queda todo el día allí, en camiseta, embelesado, mirando hacia el puerto como si esperara volver a ver el barco que lo trajo de Cosenza. No saluda a nadie, no lee, no fuma. Sigue de reojo a las chicas que pasan con el jean ajustado a las caderas y después aprueba o desaprueba con un leve toque de la cabeza.

Sábados de Fontanarrosa. Hoy: Boca-River, ídolos de "No te vayas, campeón"


HUGO ORLANDO GATTI
"Para mí, como espectador, la fiesta era Gatti. Ya fuera en River, en Gimnasia, en Boca o en Unión. Daba lo mismo. Y no deja de ser un detalle entendible, ya que es difícil que alguien esté a la espera de ver al arquero rival cuando, habitualmente, los puntos de atracción pasan más que nada por los jugadores de campo, los habilidosos de turno, los goleadores. Desgarbado, flaco, anguloso, de poco peso, muy rápido, contrastaba con la imagen impuesta de arqueros grandotes y pesados. Dominador del área, propenso a salir a cortar, a anticiparse al juego, daba la impresión que se aburría sujeto entre los tres palos e, incluso, en su área".

DANIEL ALBERTO PASSARELLA
"No muy alto pero fornido, comprimido, fuerte, se levantaba hasta un punto en que los tapones de sus botines deberían quedar a un metro veinte, un metro treinta del piso. Además, le pegaba a la pelota como un animal, con una fuerza y una precisión notable, ya fuera de lleno, recto o de chanfle. Había algo en Passarella. La determinación. La determinación constituía algo así como un clima, una nube que lo rodeaba, una aureola que transmitía claramente a propios y extraños, que había entrado a la cancha para ganar. Era una tranquilidad para los argentinos saber que Passarella estaba allá atrás”.

ENZO FRANCESCOLI 
"Serio, talentoso, hábil e inteligente, Enzo iría tejiendo sobre su figura una leyenda que lo instala en el Parnaso de los ídolos. Lo hizo fundamentalmente con goles, sin ser un goleador de corte clásico sino, más bien, un organizador, un enganche con mucha llegada. De jugada, de cabeza, de tiro libre o de penal. Enzo asumía naturalmente su importancia, se hacía cargo del equipo, afrontaba el compromiso de que el juego pasara invariablemente por sus pies. Uno de los goles que más se recuerdan de Enzo fue contra Polonia por la Copa de Verano en Mar del Plata. Fue tan impresionante la chilena, tan plástico el movimiento del Enzo al pararla con el pecho y luego darle en el aire con esa voltereta invertida, que todavía hoy se nos dibuja una sonrisa admirativa cuando la recordamos”.

JUAN ROMÁN RIQUELME 
"Quizás el últimos de los pisadores, una característica hoy escasa pero que viene de mucho antes del Coco Rossi, el peruano Loayza, Rojitas o Pipo Gorosito. Esa especialidad que hace que el jugador, más que correr con la pelota, camine sobre ella, como algunos perritos amaestrados en los circos. Lo primero que hace cuando recibe la pelota es ponerla bajo la suela, para que no se escape, para que se calme. La trae, la amasa, la frena, mientras que con el culo y los brazos mantiene alejado al marcador. Es un infierno quitársela, aunque para el rival la pelota pareciera siempre tentadoramente cerca. Pero si Riquelme se quedara sólo en eso, en el escamoteo corto, correría el riesgo de convertir su juego en un malabarismo inútil. Riquelme va más allá. La pide siempre, la busca y tiene una pegada fantástica.

DIEGO ARMANDO MARADONA
"La primera vez que lo vi fue cuando jugaba para Argentinos, en el Parque Independencia. Hubo algo que me impresionó de él en ese partido, además de su melena enrulada, y era que jugaba como lo haría un veterano, o al menos eso me pareció aquella tarde. Anduvo por la mitad del terreno, trotando, casi sobrando el partido, con una economía de movimientos ayudada por su técnica que siempre le permitía dominar la pelota en un solo tiempo. Y se cansó de meter pelotas largas, cambios de frente, con enorme justeza y precisión. El encuentro de Maradona y Brindisi en Boca fue como el encuentro de dos almas gemelas, de dos espíritus sensibles a quienes, en algún momento, el destino habría de juntar en una comunión digna de ser cantada por Armando Manzanero".

Ranking FIFA a marzo 2026

 


   Los parámetros para elaborar son exactamente similares a los estándares que toma la FIFA:

  • Elección de los equipos mientras Infantino se da con Ayahuasca, Dominguez empepado y el esloveno presidente de la UEFA que tiene cara de garca dándole al dimoxinil.
  • Equipo que gana alguna Copa Continental se le descuentan 100 puntos. Siempre que sea de CONMEBOL.
  • Bélgica siempre en el top ten, pase lo que pase.
  • Selección europea suma 150.
  • Queja de Mbappé o Gatusso contra la CONMEBOL suma 100 para Bélgica.

Cortitas por los clubes.

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