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Por Eugenia de Chitzoff (*)
Buenas noches mis queridos alumnos. Estamos en el receso invernal por vacaciones, tampoco hay fútbol, ese deporte tan noble que hace que nos unamos en esta clase virtual. Y el futbolero de Ley, extraña el futbol, le falta algo. Siente un instinto de querer pararse en el sofá y empezar a cantar, a insultar, vociferar, a pedirle a ese tres inmundo y lento que deje de reptar como una babosa aplastada por un borceguí del ejército prusiano,  y a hacer todo ese ritual que usted realiza en las gradas de los distintos estadios. Es natural, esto es porque usted es un enfermo mental que carece de sentido psíquico estable y que tiene que vivir a través de un deporte, pero bueno, bueno, eso lo dejamos para el psicólogo, el psicólogo, ese al que usted odia y dice que es como el comentarista, que le pagan al pedo para escuchar pelotudeces y hacer una análisis de mierda cuyos resultados ya todos saben, porque usted nada puede separar del futbol porque es, como dicen ahora en la calle, un completísimo PELOTUDO.

Pero bien mi querido pupilo, estamos aquí para aprender juntos a “encontrar” juntos la solución a estos problemas. Hoy voy a ser un poco su psicóloga, para llevarlo de la mano al sabio camino del aprendizaje y ver cómo podemos no caer en la tentación de futbolizar todo lo que veamos. Por ejemplo, el onanista por ejemplo no puede escuchar determinadas cosas porque enseguida va y acogota la nutria en un subibaja manual. Usted, mi querido alumno, es prácticamente igual pero con el fútbol.

Les voy a dar algunas situaciones:

Espero que esta guía le sirva para no realizar actos y acciones tendientes a la pelotudez extrema, recuerde que estamos sin fútbol porque los equipos se rearman, hacen pretemporada y se ponen bien para afrontar nuevos desafíos y por sobre todo para aguantar a un pelotudazo como usted. Si aún no puede comprender y aguantar que el fútbol vuelve en un rato, hágase un guiso con Valium y Clonazepam. Nos veremos en la próxima entrega.

(*) No confundir con Eugenia de Chikoff, esta es Eugenia de Chitzoff. Y no sea botarate, esto no es en serio. 

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