Slider[Style1]
Style2
Style3[OneLeft]
Style3[OneRight]
Style4
Style5
Sábados de Fontanarrosa. Hoy: "Fahrenheit 451"
Publicado originalmente en la revista Fierro.
El antiequipo de la semana.
Antiequipo, Fútbol Argentino, Lo último
Arriba: Guillermo Barros Schelotto (Entrenador de Boca, llorón,
Bullyineado); Termos (Cargadores seriales,
hincha huevos, folclóricos extremistas); Agustín Orión (Arquero
resistido de Racing, problemático, lento, termodinámico, saludador de barras); Brian Fernández (Jugador de Racing caído en desgracia,
irresponsable, indisciplinado, exiliado en Sarmiento).
Abajo: Periodismo deportivo (Vieja chismosa de feria, termómetros);,
Eduardo Spinosa (Presidente de Banfield, poco
pagador, deudor compulsivo, ex Tinellista);
Gino Peruzzi (Defensor de Boca, criticado,
lento, cubre menos que una tanga según Hrabina).
Selección.
Se terminó la fecha de clásicos y todos cargamos o hemos recibido jodas de
acuerdo a los resultados de nuestros equipos. Boludeamos al compañero de oficina,
del colegio, de la facultad, a amigos, parientes… Todos caímos en la zona de
cargado o cargador. Hasta con los clásicos que terminaron en empate tuvieron
cosas para decir tales como “no nos ganan más”. En fin, folclore futbolero que
nos trajo la fecha de clásicos. Folclore
siempre y cuando no hayamos caído en la termeada/bullying. Porque la fecha saca
el Termo de cualquiera. ¿Qué es termo y que no? El
diccionario lo define como una cargada que no se puede romper… que no se puede
romper… Okay, bueno la cosa es que muchos se sobrepasaron en las gastadas, gastadas
a las que al periodismo le encanta y fomenta
para luego rasgarse las vestiduras y poner un hasta con el “#BastaDeViolencia”
como si eso solucionara todo. También
tenemos a los jugadores, que últimamente se “apropiaron” del folclore del
hincha, con esas fotos grupales “gastando” al rival. Entendemos al jugador que
si es hincha, comprendemos la alegría de haberle ganado al clásico de toda la
vida, pero estamos en una sociedad más sensible que Di María encarando una
final con la selección. El folclore es parte esencial del futbol, pero es de
los hinchas, no es ni nuestro, ni del periodismo ni de los jugadores es del
hincha, pero para caerle bien a este último, muchos la termean y los hinchas
compran. Puntualmente ocurrieron dos cosas esta semana con el tema folclore y/o
termeo:
La foto de la empleada
administrativa de la Fundación Favaloro haciendo el “tres” con Guillermo Barros Schelotto.
La verdad, la completa verdad, nos pareció una boludez completa con fritas y
gaseosa. Más allá de eso, el tema es que Guillermo es un paciente de dicha
fundación ¿Le faltaron el respeto al Mellizo? Y si, si en lugar del entrenador
de Boca hubiese estado Pepe el vecino de acá a la vuelta, hubiese sido también
una falta de respeto. La chica tuvo la mala suerte que se viralizó la foto,
porque una vez que subís algo así puede viralizarse, como pasó o bien no lo lee
ni un bot de google al pedo luego de aspirarse dos líneas de códigos, como nos
pasa a nosotros. Era exponerse al pedo y lo pagó con una suspensión. El otro
caso fue el maniquí que pusieron con una bolsa en la cabeza, la camiseta de
Racing simulando una violación, eso sí es irse al carajo y derrapar de lo
lindo, justo con todo el quilombo que estamos viviendo como sociedad. Ah y casi
nos olvidamos de cómo lo cargaron/putearon
al Mellizo a la salida del estacionamiento, a estos fue que el Melli
llamó “subdesarrolados” ... Cada uno tendrá sus propios filtros y dirá que es
termo y que no. Lo único en lo que estamos todos de acuerdo es en que no fue
una buena semana para ser Guillermo Barros Schelotto.
Brian
Fernández tuvo
una semana para el olvido en Racing. Pero no por un resultado, si no por el
drama personal que viene viviendo desde hace tiempo. La situación se volvió
insostenible y ahora se va por un rato a Sarmiento. Faltas reiteradas al entrenamiento,
mas inconductas que el Gato Sessa con los árbitros, bajo rendimiento y Cocca se
hinchó más las bolas que Raimundi con Laverni. Mucho se habló del pibe en la
semana, se dijo de todo, siempre de la mano de la vieja chusma del barrio que
es el periodismo deportivo, que un 30% son datos reales y un 70% es humo y/o
inventos bajos. En medio del quilombo, ahora se va a Sarmiento a ver si puede
despejarse el bocho, esperemos sinceramente que pueda salir de esta,
herramientas tiene. Vamos Brian.
Y tenemos a otro
jugador de Racing en este antiequipo, en este caso es Agustín
Orión, más resistido que un nutricionista en la vida de Ortigoza. El
arquero fue señalado como uno de los culpables de la derrota de la Academia
enfrente de su rival de toda la vida. Desde que llegó el ex uno del pincha y de
Boca, entre otros, alterna atajadas espectaculares con goles pelotudisimos
dignos de un borracho que utiliza en modo manual al arquero del International
Superstar Soccer Deluxe de sega. Tuvo
una gran responsabilidad en el primer gol del Rojo, y cada vez que se acercaban
al área defendida por él, se mostraba más inseguro que sacar el celular en el
medio de la estación Gerli a las diez de la noche. Como si eso fuera poco, le
dedicaron una bonita bandera en su contra, hecho que en Racing es tomado como
una oportunidad, puesto que las últimas dos veces que pusieron una bandera en
contra de dos tipos (Cocca y Saja), al reto salieron campeones.
En Banfield era todo
risas, le había ganado el clásico del sur a Lanús, el equipo quedó a cuatro de
Boca… Pero a Eduardo Spinosa no le duro mucho la
alegría. Esta semana se cumplieron dos años del lamentable fallecimiento de
Emanuel Ortega, jugador de Banfield que estaba a préstamo en San Martin de
Burzaco. El pibe que se pegó la cabeza contra un paredón en medio del partido. La
familia del chico salió a decir que no recibió ni un peso ni de Banfield, ni de
AFA ni de San Martín de Burzaco y que el seguro lo cobró el mismo presidente.
Algo similar deslizó el presidente de Sanma. El periodismo
salió directamente a cazarlo a Spinosa, la noticia se replicó en casi todos
lados. Desde el lado banfileño respondieron con un comunicado en donde aseguran
que Banfield efectivamente cobró ese dinero, que se lo habían ofrecido a la
familia Ortega, pero que esta no quiso por considerarlo insuficiente y tener la
posibilidad de realizar un juicio… Sabemos lo asquerosos que son los dirigentes
y los periodistas pero acá dejaron en el medio a una familia que sigue sumida
en el dolor, no nos vamos a poner en moralistas, pero esto sí que es
subdesarrollado, viejo. No sabemos quiénes
tienen razón, lo único que sabemos es que nunca más nadie le dio pelota a la
protección de los paredones lineros al campo de juego en los estadios.
La defensa de Boca
frene a River fue un completo desastre, todos los jugadores en realidad
hicieron muy poco, parecía que estaban en modo avión. Pero el que se destacó en
la malaria fue Gino Peruzzi, el defensor barbudo
se mostró más lento que internet explorer bajando una temporada de “Lost” utilizando un dial up de Speedy. Marcó
poco y nada, terminó perdiendo más que el seguro con Chano y a la hora de salir
tuvo más dudas que el Chino Tapia abriendo un diccionario. Hace un par de meses
ya que Hrabina lo había acusado a Peruzzi de “cubrir menos que una tanga”, si
lo viera hoy, directamente lo acusa de estar en bolas.
Las mejores frases futboleras de mayo. Tercera parte
"Messi
no es de putear. Yo lo dirigí un año y parecía más un peluche que un jugador de
fútbol"
Diego Maradona, entrenador de peluche.
"Bien
para Argentina, para Messi y para el fútbol. Siempre es lindo verlo jugar. Pero
ojalá las reglas fueran iguales para todos"
Arturo Vidal, envidioso.
“No sé por
qué no me invitó Cavenaghi a su despedida. Cuando uno hace una fiesta, en este
caso su despedida, uno desea estar con los que más quiere. Es su fiesta y la
tiene que disfrutar. No tiene la obligación de invitar a nadie. Estoy cansado
de pedir disculpas por el error que cometí”
Matías Almeyda, marginado.
"Yo no
quiero ser San Martín ni Belgrano para los argentinos... Intenté ayudar a Messi
pero no tuve nada que ver. Le levantaron la sanción por la misma historia de
siempre de los grandes con los veteranos. Los viejos que estaban dijeron cuatro
y de repente tres menos, es incoherente totalmente. Pero Leo una fecha más se
merecía. Con el corazón en la mano lo digo”
Diego Maradona, incoherente.
"Un
Messi y un Kun Agüero no forman un Sanfilippo"
José Sanfilippo, inigualable.
"Me
parece gracioso. Es un chiste que Boca se queje porque no le cobran
penales"
Rodolfo D’Onofrio, chistoso.
"Mauricio
me pidió lo que todo hincha de Boca: que transpiremos la camiseta y que dejemos
todo"
Guillermo Barros Schelotto, neoliberal
"Volví
a pedir disculpas a los árbitros, a todos... Me siento avergonzado por haberme
visto como me vi. Me duele"
Nelson Vivas, descamisado.
"Respecto
a los penales a mí me preguntaron, y yo sólo contesté a una pregunta, no quise
meter presión"
Guillermo Barros Schelotto, contestatario.
"Si
Messi hubiera jugado en Bolivia y ganábamos; mi historia en Argentina habría
sido diferente"
Edgardo Bauza, chocador de Reanults 12.
Frases tomadas desde el 10 al 15/05/2017.
Afirman que Löw llevara suplentes a la Copa confederaciones porque teme que los titulares se hagan moco y termine comiéndoselos.
![]() |
| Mucofagia si, canibalismo no. |
Alemania ya presentó la lista de jugadores para la Copa confederaciones
que se disputará entre el 17 de junio y el 2 de julio y levantó polémica, ya
que Löw armo una selección germana “B”. En ocasiones anteriores, el mismo
entrenador le quitó importancia a dicha competición, diciendo que es obsoleta y
no contribuía en nada. “Diría que a Löw le chupa un huevo el torneo, pero tiene
ambos testículos ocupados frotándoselos para luego olerlos” desliza un
integrante del cuerpo técnico. A los
organizadores del evento no les cayó muy bien la idea de Löw de ir con
suplentes, sin embargo desde el equipo teutón afirmaron que utilizaran la Copa
para probar alternativas en cuanto a jugadores. “La verdad que si no está la
Argentina, nosotros no tenemos a quien eliminar y ni da ir” se queja un jugador
alemán de apellido turco pero que nació en Polonia.
“La posta es que Löw tiene miedo que los jugadores titulares
se lesionen, que se hagan moco y el mismo entrenador termine comiéndolos,
porque una cosa es la mucofagia y otra cosa el canibalismo” se exusa un
integrante del cuerpo técnico. Los otros equipos vieron con buenos ojos que Alemania
se presente con jugadores que no son los titulares. “Joya, ahora solo vamos a
perder solamente por seis o siete goles nomas” se esperanzaba el DT de Nueva
Zelanda. “Almns ql conche tm, que c
creen estos wn ehhh?? Se creein que c suplts nos van a venir a ganair, ql fleto,
Lw wn culiao hijo de la reconshesumare, reconshegrandesumare. Le vaimos a rompr
el ql pt de mrd ql la wea fome ql nzs” se enojo, alegro o decepciono un
integrante de equipo chileno.
"Las memorias del Míster Peregrino Fernández. X. 'El alma del guerrero" de Osvaldo Soriano.
¿Trajiste el pan dulce? ¡Grande, sos
un maestro! ¿Español o argentino?
Bueno, qué importa de dónde venga, acá
en Francia no hay, ni lo conocen. Para
las fiestas el gobierno nos manda libros,
videos, equipos multimedia, pero lo que
los viejos necesitamos son mejores
anteojos… Pasa que en el geriátrico la
rotación es muy rápida, no alcanzás a
confesarte que ya salís por la puerta de
atrás en el sobretodo de madera. Mirá,
cortá el pan dulce que te voy a leer una
carta de Conrad a su amigo Edward
Garnett: «Tiene razón en su crítica de mi
novela.
La estructura es mala. Es mala porque la decidí conscientemente y yo no tengo ningún discernimiento artístico. Cuando las cosas se escriben a sí mismas, me gustan. Hallan una forma propia y son tolerables. Pero cuando yo quiero escribir, cuando intento a sabiendas escribir y construir, entonces aparece mi ignorancia y la calidad de mi inteligencia, mezquina y obnubilada, se revela ante la mirada escandalizada de mi padre literario. Siempre he dicho que soy una especie de impostor inspirado».
La estructura es mala. Es mala porque la decidí conscientemente y yo no tengo ningún discernimiento artístico. Cuando las cosas se escriben a sí mismas, me gustan. Hallan una forma propia y son tolerables. Pero cuando yo quiero escribir, cuando intento a sabiendas escribir y construir, entonces aparece mi ignorancia y la calidad de mi inteligencia, mezquina y obnubilada, se revela ante la mirada escandalizada de mi padre literario. Siempre he dicho que soy una especie de impostor inspirado».
¿Qué tal? ¿Falsa modestia?
¿Extrañeza ante su propio genio? El
creador de lord Jim, del capitán Kurtz,
del Negro del Narciso, solo podía
escribir escondido de sí mismo. En el
momento en que intervenía «a
sabiendas», se jodía. Con esto quiero
decirte que no quiero correr ese riesgo.
Mis memorias serán breves, pequeñas
historias mías y de otros;
interrogaciones y blasfemias. ¿Qué otra
cosa puedo hacer ahora que estoy en
tiempo de descuento? Mirarme para
adentro, buscarme, eso es todo.
Hoy me encuentro en el Congo,
viviendo o soñando aquel viaje con el
General. Entro en la choza a orillas del
lago Tanganica y me lo encuentro de
traje y corbata sentado en el camastro,
jugando a la perinola con unos soldados
africanos como los que se ven en las
películas, armados hasta las orejas. No
sé cómo hacía pero les había ganado
todo lo que llevaban: brazaletes,
collares, granadas, morteros. Se reía sin
ofender, ese era uno de sus secretos.
También Conrad tenía pasión por el
juego, solo que no era hombre de suerte.
En Montecarlo intentó suicidarse a la
salida del casino; no sabía que pronto
iba a cambiar de idioma, que se
convertiría en uno de los más grandiosos
escritores ingleses. Se lo comenté al
General, delante de aquellos
desplumados que tenía enfrente, pero no
sabía quién era, no tenía afición para las
lecturas que no fueran de estrategia.
Le dije que Patrice Lumumba nos
esperaba esa noche para una cumbre
entre libertadores de pueblos y se
desconcertó un poco: «Che, no me meta
en líos ajenos que ya tengo bastante con
Vandor y Frondizi. Vine a conocer el
África, no a que me fusilen por tonto».
Intenté tranquilizarlo: se trataba de que
vistiera uniforme de guerrillero por un
día y luego, para dirigir el partido de
fútbol, prometí que le conseguiría unos
pantaloncitos cortos. No parecía muy
convencido pero ya no podía dar marcha
atrás. Lo ayudé a calzarse la ropa de
combate y como no tenía espejo para
mirarse anduvo un rato nervioso,
paseándose por la choza. Al caer la
noche lo ayudé a subir al sidecar. El
coronel Ngaza se apretó a su lado y nos
condujo por senderos oscuros hasta un
campamento al que llegamos cerca de
medianoche. El General dormitaba con
el gorro calzado hasta las patillas y de
tanto en tanto se despertaba sobresaltado
levantando los brazos como si estuviera
en el balcón de la Rosada.
No voy a extenderme en los detalles
de la recepción. Todos los milicos, de
derecha o de izquierda, del Primer
Mundo o del Tercero, saludan igual,
gritan igual, se paran igual de tiesos y
dicen las mismas tonterías antes de
entrar en tema. Traduciendo, yo retocaba
las frases del General y al ver que
Lumumba llevaba un gato colorado en
brazos, atenué el entusiasmo del líder
por perros y caballos. Lumumba nos
invitó a pasar a su carpa mientras
empezaba a garuar. Sobre la mesa había
un mapa de lo zona y, pinchado a un
pizarrón, un mapamundi con alfileres
rojos indicaba los lugares en los que
despertaban movimientos de liberación.
Al ver señalada la Argentina, me corrió
un frío por la espalda: ¿Interpretaría el
General que la Revolución Libertadora
era juzgada progresista por Lumumba?
¿O se trataba de un reconocimiento a la
Resistencia Peronista? Le pregunté en
francés al coronel Ngaza y me
sorprendió que mencionara la presencia
de una guerrilla en los cerros de Salta.
«Es mi gente», intervino el General
enseguida. «Muchachos que tienen ahí
territorio liberado. También para darle
una mano a Castro mandé a un tal
Guevara a Cuba; le dicen El Che, no sé
si lo ubican».
Era mentiroso pero rápido. Al rato
Lumumba había entrado en confianza:
«¿Y qué lo trae por estas tierras, mi
general?», preguntó. «Quiero aprender,
ver con mis propios ojos la derrota del
colonialismo. Me espera una tarea
igual». Lumumba se recostó en su silla
de paja: «¿Le parece que con un partido
de fútbol podemos distraer a los belgas?
¿Lo dice en serio?». Perón se refregó
los ojos, contento de haber caído bien:
«Les armamos un despelote bárbaro.
Acá mi asistente le puede contar». Me
señalaba a mí: dije que había que lanzar
el desafío por las radios clandestinas y
proponer un referí neutral, en lo posible
sudamericano. Luego, el General se
presentaría como un turista que pasa de
casualidad por el lugar. No podía fallar.
Ahí nomás, Lumumba le ordenó al
coronel Ngaza que redactara una carta
de desafío formal y diera aviso a las
emisoras rebeldes.
Esto que te estoy contando ocurre en
un tiempo y un lugar tan remotos que ni
siquiera habían llegado la tele y las FM
y los lectores de hoy se verán en
figurillas para recurrir a las
enciclopedias y remontarse a Lumumba,
Moise Tshombe y los otros. En aquellos
años el colonialismo necesitaba ocupar
el territorio con soldados y eso era lo
que entusiasmaba al General: las cosas
eran blancas o negras, sólidas y
tangibles, no había software, Internet, ni
tarjetas de crédito. Justamente,
llevábamos algunos cheques de viajero
y un puñado de dólares atados a las
vergüenzas. A veces cavábamos pozos
para enterrar la plata y marcábamos el
lugar con un sistema de señales que el
General conocía de sus tiempos de
montañista. Éramos frugales y llegado el
momento de comprar un silbato para
dirigir el partido y alquilar a dos
gallegos para que hicieran de líneas nos
dolió tener que poner la plata de
nuestros flacos bolsillos.
De aquella aventura africana, que
terminó en desastre para nosotros,
recuerdo sobre todo la pinta del General
vestido en uniforme de combate. Todos
le hacían la venia y le contaban sus
cuitas y él, chocho, los escuchaba
aunque no entendiera nada de lo que
decían. Si se veía en apuros me llamaba
para que oficiara de intérprete.
Detestaba a los borrachos y en aquel
campamento corrían damajuanas de vino
de Argelia. Te confieso que yo mismo,
una noche cerrada en que Lumumba hizo
cantar la Internacional, me agarré una
curda de aquellas. El General, indignado
por la presencia de banderas rojas, me
llamó y me dio orden de que saliéramos
al patio y entonáramos Los Muchachos
Peronistas. Por fortuna los africanos
atribuyeron el gesto al alcohol y hasta
nos acompañaron con palmas y toques
de tambor. Yo cantaba cualquier cosa
porque nunca me supe la marchita de
memoria; de pronto el General advirtió
que lo mío era el repertorio de Carlitos
Gardel y me susurró al oído: «Mejor
rajemos, che, que acá no hay ambiente».
Lumumba festejaba y aplaudía, tal vez
consciente de que a los pocos días lo
iban a asesinar. «Igualito que a
Dorrego», comentó el General al
regresar a Madrid.
El partido se jugó en ausencia de
todo testigo creíble. Yo me estaba
haciendo viejo, pero igual me
embadurné el cuerpo con pomada negra
y jugué de diez, pescando rebotes. Los
belgas eran ágiles como liebres y los
gallegos que contratamos como jueces
de línea de inmediato se nos pusieron en
contra. Para narrar el final
necesitaríamos el talento de Conrad.
Antes de contarte el partido y la sangre
que corrió aquella tarde, te leo un
párrafo de El alma del guerrero. Copiá,
dale: «¿Hay alguna cosa que no seas
capaz de imaginar? —dijo él,
sobriamente—: El mundo entero está en
ti».
Osvaldo Soriano
Extraído de "Arqueros, ilusionistas y goleadores". 2014. Editorial Planeta. Seix Barral
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Lo más leído
-
Para Diego Me van a tener que disculpar. Yo sé que un hombre que pretende ser una persona de bien debe comportarse según ciertas norma...
-
El ruido de la puerta metálica al cerrarse le hizo pensar al gordo en algo definitivo. Algo definitivo como el cerrarse de la tapa de un at...
-
Hay muchas joyas de cuentos que ya son clásicos de la literatura futbolera. Escritores que no necesitan ni de presentación como Osvaldo Sori...
-
Ni la IA. Reconoce a los equipos de la LPF. Antes del Mundial 2026 hay una cantidad exorbitante de partidos. Un menú bastante variado que v...
-
Decime vos para qué cuernos te hice semejante promesa. Se ve que me agarraste con la defensa baja y te dije que sí sin pensarlo. Pero esta ...
-
Arriba: Matías Ibáñez (casi arquero de Argentinos Juniors); Hugo Armando Campagnaro (Defensor, bestia, fan de Sabella); Alejandro Fanti...
-
Ulpidio Vega, te nombro. Y de la apagada sombra de tu nombre rescato tu paso tardo por el empedrado desprolijo de Saladillo y la cierta f...
-
Algunos dicen que el mejor puesto, en el fútbol, es el de número nueve. Otros dicen que es el diez, pero me estoy refiriendo a cómo se jug...
-
Te conté la del Gordo Luis cuando hizo de Papá Noel? Es mundial la del Gordo Luis cuando hizo de Papá Noel. Casi se convierte en otra vícti...






