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El antiequipo de la semana

 


Arriba: Marcelo Gallardo (Entrenador de River, enemigo de Beccacece); Sebastián Beccacece (Entrenador de Defensa y Justicia, doble con peluca de Benedetto); Marcos Rojo (Multado y desconcentrado por ir a un cumpleañito).

Abajo: Darío Benedetto (Multado y desconcentrado por ir a un cumpleañito), Eduardo Spinosa (presidente cuestionado de Banfield, ex tinelista, actualchiquitapista); Fernando Gago (Entrenador de Racing, fan de perder partidos claves)

Selección.

¿Qué le pasó a Sebastián Beccacece contra River? No hablamos de la ninguneada que le pegó a Marcelo Gallardo, sino por todo el combo. Desde el bloqueo voleibolistico a lo Milinkovic o Conte para impedir el saque lateral y la posterior explosión. Pasó Caruso y dijo que eso no se hace. El blondo entrenador se sacó mal porque quiso meter un cambio antes del saque lateral a pesar de que al árbitro le chupo tres pelotas. Fue ahí que el Benedetto con peluca rubia enfureció, apareció Marcelo Gallardo, cruce va cruce viene. Beccacace expulsado y Gallardo siguió respondiendo. Ya en zona de vestuarios, y cuando Gallardo finalizó la conferencia de prensa, lo estaba esperando Beccacece, y fue ahí donde volaron las manos entre ayudantes técnicos, seguridad, etc. Por fin algo de puterio, desde que Caruso Lombardi no dirige más que se había perdido esta mística. 

Y Banfield es una caldera, no por lo deportivo, bueno un poco sí. La cosa es que Eduardo Spinosa, ex tinellista, actual chiquitapista, es acusado por la gran mayoría de los hinchas por enviar a la barra a pedirles amablemente a golpe de puños que dejen de putearlo y pedirle que se vaya. No se sabe a ciencia cierta si es así o no pero que hubo piñas en la tribuna, los hubo, el programa “Paso a Paso” así lo mostró en su bloque dedicado al partido entre el taladro y la lepra. La cosa empezó así: Desde el APREVIDE pidieron que la tribuna Osvaldo Fani deje de ser popular sin alambrado, es decir que hagan plateas, pero mientras el titular del APREVIDE renunció por el pelotudeo que hizo en la Copa Argentina entre el partido entre Tigre y Los Andes. En fin, es que en dicha tribuna era muy evidente el enojo contra el presidente del club y tomaron como una chantada la notificación del APREVIDE, que si existe solo basta entrar con el número de nota al sistema provincial de gestión documental, para que los hinchas vayan a la otra tribuna, metiendo la cabeza en la boca del lobo. Si uno ve las redes sociales, sobre todo twitter, la enorme y gran mayoría de los hinchas y simpatizantes acusan al presidente de enviar a la barra a pegar a los que puteaban al Edu. Lo cierto es que hubo piñas, que pudieron haber sido por cualquier cosa, pero nada es raro en el mundo del fútbol. Más en un club donde no tuvo una dirigencia decente desde Valentín Suarez. Ah, el club tardó más que el 79 un feriado en poner un comunicado al respecto.

Y cuando todo estaba en paz, tranquilo, con el grupo afianzado, con mentalidad ganadora y coso, Marcos Rojo y Dario Benedetto van y te pegan un faltazo a una práctica. ¿Después como no quieren que Battaglia se enoje? Ya otra vez dándoles de comer al periodismo de paneles que salieron a investigar los "me gusta" de Almendra. Mamita. Los dos pegaron el faltazo a la práctica porque se fueron a distintos cumpleaños, Battaglia los multó y no los concentró. Son referentes de los pibes che, media pila. A lo sumo, tiren alguna excusa, como la ahora clásica: “¿vos sabes que me levante con un poco de fiebre?” o “Me enteré recién que fulano que estaba en la fiesta le dio positivo, así que no creo que convenga que vaya”. Y antes que te caiga el médico del club, te tomas dos litros de agua, un paracetamol y chau resaca. “no, ya se me pasó”. Falta inventiva, viejo. 

Rarísimo lo de Fernando Gago por acá. O no tanto. El club que mejor juega y más puntos sacó en este año, cada vez que tiene un partido crucial lo pierde. Boca por penales, River de Uruguay que ya estaba eliminado y ahora con Agropecuario… El síndrome Gago consiste en jugar bien, pero perder partidos claves no importa si el rival de enfrente es el Bayern Múnich, Atlas, el Real Madrid o un mix del departamento de contabilidad. En cualquier momento lo nacionalizan belga.

Es como te la cuento yo

Vení nene, sentáte. Seguro que sabes quién soy ¿No? Claro que no, si estoy irreconocible, pero seguro escuchaste hablar del "Pastor de Arrecifes", de José Antonio, el mejor wing derecho que tuvo este club. Si pibe, soy yo, no te asombres. Me decían así por mi capacidad de arrastrar gente en las marcas. Me iba para la raya y me seguían todos. Me los traían a todos los defensores contra la raya y luego ¡Pim! Centro atrás y a festejar. Claro vos no tenés idea de quien fui, ni siquiera sabes lo que es un wing. Era otra época, dejá nomas, otro día te explico.  Ya sé lo que estas pensando: “¿Qué hace este carcamán queriendo hablar conmigo?”  Te vi pibe, te vi hace un ratito en la reserva. No solo te vi, también escuche tu nombre, sí nene, vos sos la mejor promesa que tiene este club de porquería. Si pibe, este club es una porquería. Yo fui ídolo y creo que lo sigo siendo. Algún que otro parroquiano todavía se acuerda de mí, del gran José Antonio. Y te digo que algunos porque antes eran todos los que me recordaban. Ahora la mayoría se murió o perdió la memoria, así es la vida nene. Yo quiero mucho a este club. Toda mi vida acá. Conviví más con este club que con Raquel, mi difunta esposa. Setenta y cinco años hace que estoy rondando por acá. Desde los cinco años que vengo acá ¿Ves ese metegol de allá? Bueno, lo compre yo en el ‘62 cuando me dieron la guita de los premios cuando salimos quintos. Porque antes si uno salía segundo, tercero o cuarto, era un ganador. No se salía campeón pero se valoraba dejar al club entre los primeros, era otra cosa. Ahora solo sirve ganar; si saliste segundo, no servís para nada, hasta te insultan. Y encima hay hijos de puta de otros clubes que salieron casi últimos y te cargan ¡Ay, pibe como cambiaron los tiempos! Lo mío con este club es como un matrimonio. Y, como en todo matrimonio, cuando pasan los años uno solo ve las cosas malas… las cosas buenas quedaron en el recuerdo, un recuerdo borroso, añorás esas viejas épocas.  Ahí viene el mozo, Juancito, vení. ¿Tomás algo pibe?  ¿Coca light? Está bien que te cuides pero recién jugaste, ¿no querés alguna bebida más espirituosa? ¿No? Bueno, bueno. Juancito traete una coca light para el pichón y un gin tonic para mí, pero sé generoso con el gin hermano, el que me trajiste recién era un asco. Cargalo a mi cuenta.  No pibe quedate piola vos, yo te invito. Guarda la billetera, no seas zonzo.
¿En que estábamos?  Ah sí. Te contaba mi historia. Mira nene, vos recién empezás y yo te voy a aconsejar. Porque uno cuando comienza en esto necesita escuchar un consejo y uno ya está curtido, en el camino uno se hace buey. ¿Vos tenés representante? ¿Sí? Qué bueno, hoy en día es un mal necesario. Pero escúchame una cosa…  ¿te dice lo que tenés que hacer?  ¿Sí?  Mandalo a la mierda entonces. Sacalo al carajo, tu vida manejala vos. Hacele caso a este viejo otario, que no te maneje la carrera. Él no quiere lo mejor para vos, quiere lo mejor para él. Te lo digo por experiencia propia nene.  Yo siempre jugué acá, en parte porque mi representante era una porquería de persona, muy egoísta. Siempre se llenó la boca diciendo que lo mejor para mí y para el pueblo era que yo jugase acá; que yo iba a potenciar al equipo, a los pibes ¡No sabía un carajo de fútbol! Ofertas no me faltaban, hasta Independiente me quiso. Si yo me iba al club le entraba guita, hermano, ¿sabés lo bien que le hubiese venido? Yo me quería ir, pero uno le hace caso a los que saben y uno piensa que los representantes saben, pero no saben un comino. Minga que saben, solo saben de ellos. Solo te chupan la sangre. Viven años a tu costilla, solo te largan cuando no servís más o cuando se mueren. Sos una herramienta para esa clase de gente. Mientras te puedan sacar guita te llenan de elogios. Te hacen creer que sos Gardel y que nunca vas a dejar de serlo…

A mí me manejaba la vida nene. No me dejaba chupar, ni salir con amigos. Nada de nada. Me mentía con que era lo mejor para un deportista. Que la vida sana y que ocho cuartos.  Perdí la juventud pibe, la perdí. Para mí no hubo noche, no hubo minas, mucho menos alcohol. Nada, no disfrute la juventud un carajo. Vos dirás que los tiempos cambiaron y que ahora es al revés que te dejan salir con cuanta atorrante se te cruce, que te dejan ir a los bailes, salir de noche. Son todas mentiras m’hijito. Vos pensás que estos sátrapas te dan libertad pero en realidad te están esclavizando. Te dan la miel pero te tienen laburando en la colmena y ellos después la ponen en un frasco para venderla. Es así pibe, como te la cuento yo. Pero a mí ni eso. En nuestra época no había profesionales como ahora. No sé si es peor o mejor eso. No me acuerdo quien decía que el hombre cuanto más leído es, más hijo de puta se vuelve. No me acuerdo quien lo dijo, la memoria me falla un poco. En mis tiempos los representantes eran conocidos o familiares de uno. Y era peor porque no desconfiabas en nada. Creés ciegamente y te cagaban peor. Te arruinaban, te hacían mierda con disimulo y uno era un bolas triste que no se daba cuenta. ¿Cómo vas a desconfiar de tu representante? Más si es de tu plena confianza. Imposible. A mi cortaron la carrera, me perdí la noche, la juerga, la milonga, la juventud nene, la juventud. Cuando me di cuenta ya me había casado y tenía tres pibes con ella, mi representante. Vieja bruja. Hija de puta. Por eso no me dejaba salir la muy desgraciada, atado me tenía. Yo era un ciego que no se daba cuenta. Claro, si el boludo ganaba guita o conocía la noche podía irse con la primera yegua que se le cruzara en el camino. Después falleció y uno se queda solo como un boludo porque los hijos se van a hacer su vida y lo dejan a uno tirado como a aquel metegol. Oxidado, viejo y podrido. ¿Quién mierda va a jugar con un metegol habiendo tantos jueguitos electrónicos? Escúchame otra cosa…  ¿Tenés hora nene?  Porque a las diez empieza la milonga en el almacén de don Cholo. Y viste cómo es esto, uno tiene que recuperar el tiempo perdido. ¡Juancito! Tráeme otra coca para el pibe y otro gin tonic para mí, pero ponele un poco más de gin te lo pido por dios, decile a Luis que deje de ser pijotero, parece mi difunta esposa. ¿Vos nene estas soltero, casado, de novio? Habla un poquito, no me dejes hacer un monologo…


T.Schweinheim
Obra Publicada, expediente Nº 510614. Dirección Nacional del Derecho de Autor
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