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A ver si Messi le gana un "mano a mano" a Nahuel Fioretto
Clima hostil en Defensores de Belgrano que no anda bien en el torneo. Perdía 0-3 contra Morón y la gente explotaba, tanto que un barra decidió dejar de putear para pasar directamente a los hechos y fajar a al arquero Maroano Bangert y a Maximiliano Serrano. Sin embargo el que primero se percato de esto no fue ni la policía, ni el arbitro, fue Nahuel Fioretto que fue y se le planto en un mano a mano al "intruso" que empezó a retroceder cuando vio que se le complicaba la cosa. Sin embargo en su "huida" tuvo tiempo de revolear la silla de un fotógrafo, pero lo mas patético fue el accionar policial, vinieron tres policías a una velocidad máxima de 30 centímetros por hora y obviamente no pudieron alcanzarlo. El jefe Gorgory al lado de estos tipos es Charles Bronson en el "vengador anónimo". La próxima vez ponganle un chaleco naranja a Fioretto y que se encargue de la seguridad. Ah, Nahuel Fioretto se fue expulsado por esa acción.
Todas las frases futboleras de los últimos 30 días. Parte II
"Los equipos tienen un chip registrado que se hace difícil
cambiar tan rápido"
Carlos Bianchi, empleado de Movistar.
"Sacrificamos lo que sea (pare que venga Riquelme), me
arreglo de otra manera. Con un jugador de esa categoría después vemos cómo
hacemos con el resto"
Gabriel Schurrer, sacrificado.
“Messi le dijo a Arbeloa, muñeco de Mourinho”
José Callejon, botón.
"Tú qué coño miras, muñeco de Mourinho."
Lionel Messi, gilipollas.
"Bobo, te espero en Barcelona"
Lionel Messi, matón.
“Hace mucho tiempo esperaba llegar a este club y sabía que
iba a estar acá más temprano que tarde, pero ahora quiero dedicarme a jugar más
que a hablar”
Mario Balotelli, putañero.
“Jugando así vamos a ganar muchos partidos”
Americo Ruben Gallego, visionario.
"El problema es cuando nos quedamos mirando la pelota
en vez de seguir al jugador"
Carlos Bianchi, a Somoza, Sosa, Caruzzo y Cellay no les gusta esto.
“Tengo esperanzas de volver a jugar”
Víctor Zapata, colgado crónico.
“¡Messi ¡Messi¡Messi ¡Messi”
Portugués recibiendo a Cristiano Ronaldo.
"Después del partido del último sábado, Román quedó muy
afectado. Estaba re caliente, porque es muy hincha de Boca. Estaba tan enojado,
que llamó al técnico”
Daniel Bolotnicoff, representante y paciente.
“Hace cuatro meses nos criticaban porque no jugábamos a
nada, ahora estamos mucho mejor”
Luis Aguiar, anticarusiano.
“Si Messi me propone retirarme en Newell´s, veremos”
Andrés Iniesta, hermano siamés de Messi.
"Con Riquelme mantenemos la buena relación. Me gustaría
volver a verlo jugar al fútbol. Nos mandamos mensajes y hablamos de vez en
cuando”
Andrés Iniesta, Riquelmista.
"Ella pretendía seguir avanzando con el tema de la
violencia y yo quiero mantener lo que logramos”
Javier Cantero, conformista.
¡Quiero ser presidente de Estudiantes”
Juan Sebastian Verón, candidate for president.
"No tienen pruebas para perseguirme. Yo pido a todos
los políticos italianos que miren bien quién está detrás de todo esto, mis
contratos los firmaba Guillermo Coppola"
Diego Armando Maradona, ex amigo.
“Si Riquelme vuelve, ya se perdió la pretemporada y no va a
estar en condiciones de jugar rápido”
Mauricio Macri, jefe de gobierno porteño, vive de pretemporada.
“La época del chupamedia en el mundo se terminó. Yo no sería
así. Chupar medias para que el técnico esté más contento conmigo no va. Cuando
leemos estas declaraciones obviamente nos tocan porque hicimos las cosas con
mucho cariño y mucho amor”
Matías Almeyda, a Mora no le gusta esto.
“El pase de Centurión no esta caído”
Gastón Cogorno, garca y boludo.
"Neymar está sobrevalorado... Y no es de ahora. El no
está al mismo nivel que Messi o Cristiano Ronaldo. Nunca pagaría los 40 ó 50
millones de libras que el Santos pide por él. ¡Ni pensarlo!"
Joey Barton, jugador ingles haciendo un foul en twitter.
“¿Joey Barton? No sé quién es”
Neymar, poniéndosela en un ángulo al inglés.
"No me sorprende (que Messi no lo haya nombrado en la
entrega del balón de oro). El no me votó entre los tres mejores del año, así
que repito que no me puede sorprender"
Cristiano Ronaldo, despechado.
“Pensé que Belgrano no nos iba a atacar mas”
Ramón Diaz, ganándose amigos cordobeses.
"¡Burro!"
Ernesto Farias, autoputeandose.
Frases tomadas del 01/02/213 al 13/02/2013
Fracasados son los otros [Completo]
Ahí estábamos de
nuevo, en las tribunas de cemento que gradualmente nos devolvía el calor que
había acumulado durante todo el día, éramos como pollos que se rostizaban, a
eso había que sumarle que nuestro equipo desde hacía años no nos daba una mísera
alegría y deambulaba de mitad de tabla para abajo en el siempre impiadoso
torneo de primera B. A lo dicho: los pollos no elegían sufrir y asarse de tal
manera, nosotros sí. Pero el hincha es así, mientras más sufre por su equipo
más hincha se siente. A veces siento que los hinchas somos como minas
enamoradas de algún truhan que las maltrata y a mayor maltrato más amor
sienten.
Hacía años que el
equipo no pegaba una, desfilo una innumerable cantidad de técnicos. Entrenadores
caros, baratos, malos, buenos que de golpe no sabían ni hacer un cambio, etc. Ninguno
llegó a ganar tres partidos seguidos, siempre quedábamos atornillados en la
mitad de tabla, lo cual no era tan malo ya que no sufríamos tanto con el tan
temido descenso, pero era patético no poder aspirar al ascenso. Tampoco tuvimos
suerte con la dirigencia. Habían pasado un sin fin de comisiones directivas y
presidentes. Cuando no teníamos a un presidente corrupto teníamos a un honesto
que era un inútil para negociar. Todos sabemos que no sólo tenés que tener a un
presidente honesto sino también tiene que tener algo de viveza sino en la AFA se
lo morfan de un bocado. Bueno nosotros teníamos honestos pero estúpidos, tengo
la teoría de que eran impolutos y honorables porque eran tan idiotas que no
sabían robar. La gracia era que los corruptos y los honestos sin luces se
venían alternando en el sillón de mando.
Ojo, antes no
éramos así de “desgraciados”, tuvimos una grandísima época de gloria,
institucional y deportiva. Son recordadas las hazañas del equipo en donde se vislumbraba
un fútbol exquisito, de toque y toque. El “Tiki Tiki” como le dicen ahora, era
el estandarte de ese equipo. Nuestro club estaba en boca de todos, no sólo
porque jugaba realmente bien, sino que le daba pelea a Boca o River en los primeros
planos. Era el equipo del tano Belizzi, el loco Barboza, él petiso Cáseres, el
martillo Cambero. Tiempo en los que él entrenador Stabile llamaba a jugadores
de nuestro equipo a la selección nacional. Este paraíso futbolero duro unos
diez años, pero las malas ventas, las malas incorporaciones, los malos
dirigentes nos hundieron, sin embargo esa década será recordada siempre, sobre
todo por los hinchas más viejos.
Ahora en estos
duros tiempos que vivíamos teníamos un equipo malo, pero había peores en la
categoría. Lo que hacía distinto a nuestro equipo es que era un rejuntado muy
bizarro, donde convivían jugadores amateurs, jugadores que habían fracasado en
otras divisiones superiores. En el arco tenemos al gallego Ángel, contador de
profesión. Yo creo que le da lo mismo estar controlando en la ventilla del
banco donde trabajaba de lunes a viernes, que tratar de atajar alguna pelota.
Le daba lo mismo todo. Un gol, un depósito mal hecho, una salvará o cerrar el
arqueo de la caja dos. El tres que teníamos el único pique que podía mandarse
era con el Renault 19 con el que trabajaba de remisero por las noches. El
“pelado” Alonso, en más de una ocasión jugo medio dormido y en más de una
oportunidad tenía que volverse a pie porque los hinchas le pinchaban los neumáticos
del 19, es gran tipo pero con eso no hacemos nada, si por ser un “buen tipo”
ganaras algo, el padre Farinello ya tendría más balones de oro que Messi. El
cinco que teníamos, era Miguel Monje, muchas veces los hinchas apostábamos
sobre su edad. Unos le daban 32 años, otros 40, algunos arriesgaban y decían
25. Lo cierto es que esta rustica criaturita tiene una larga melena canosa y su
barba es aún más blanca. Los compañeros aseguraban que Monje tenía 34 años y
que desde los 14 años era canoso por una rara afección capilar, en cambio los
plateistas tenían otra teoría: decían que por cada pase mal dado a Monje le
salía una cana.
Volviendo al
partido en sí, empatábamos en cero con un equipo que estaba último en la tabla,
no dábamos dos pases seguidos y si no nos habían hecho un gol era porque el
delantero de ellos era tan malo que hasta el “pelado” Alonso en duermevela le
saco dos pelotas limpias al lateral. Pasaban los minutos y el partido se ponía
cada vez peor y el sol pegaba más fuerte que nuestro “cinco” Monje. Yo estaba
sin gorra y había tirado el boletín informativo del club como para hacerme un
sombrero con papel de diario. Se me fritaba el cerebro y me dolían los ojos de
ver a estos muertos. Cuando miro a un costado, veo a dos señores mayores que
todavía conservaban un par de boletines informativos. Me acerco de a poco hacia
ellos, eran dos viejos que puteaban todo y a todos.
— ¡Bien
pelotudo! ¡¡¡La concha de tu madre!!!— grito uno ante un pase de un jugador
nuestro que tuvo como destinatario uno de los carteles publicitarios. — ¡Pero
que podes esperar de estos hijos de puta!— vocifero el otro mientras agitaba su
brazo derecho.
Sus puteadas
eran un poco desmedidas, pero bueno eran hinchas que vivieron nuestra mejor
época y ver ahora a esta jauría de perros morderse entre sí seguramente les
daba bronca.
— ¿Maestro no me
da una hoja del boletín para hacerme un gorrito de papel que me estoy asando?—
me mande de una.
— ¡Como no pibe!
Pero tenés que traerte gorra y colirio para los ojos para poder ver a estos rústicos
de mierda— dijo uno de los ancianos risueño.
Mientras
improvisaba un gorrito de papel pensaba que si bien nuestro equipo era muy
deforme, tampoco era para putear de esa manera, después de todo los pobres
jugadores no tenían la culpa. Pero también pensé que esta gente vio a la
generación dorada del club, esa que hacía del futbol un arte/ espectáculo.
Seguramente se sentían tristes y amargados por el presente del equipo y lo
exteriorizaban de esa forma, porque la gente grande tiene pocos filtros y
espetan lo que sienten y este equipo seguramente los aburría mucho.
—Pensar que
antes si se jugaba bien ¿No?— le dije a uno de los viejecillos casi sin pensar.
—Si pibe, no te
das una idea, acá con mi amigo Antonio llegamos a contabilizar una jugada con
40 pases con dos caños incluidos— comento el hombre mientras el otro asentía
con la cabeza.
En muy pocos
segundo reflexione de una manera terrible, pensé en lo lindo que hubiese sido
vivir esa época, en todo lo que me hubiese divertido viendo a ese equipo. ¡Que
hermosa época! Qué lindo pasatiempo habrá sido ver a ese equipo, casi como ir a
un teatro o a un cine. Diversión y entretenimiento…
— ¡Como se habrán entretenido y disfrutado con
ese glorioso equipo!— dije.
—No pibe, nada
que ver, esa época fue una mierda, un aburrimiento terrible— me dijo el otro
anciano y yo me quede con los ojos abiertos sin poder decir nada, no le
encontraba ningún tipo de sentido que me dijera eso del equipo más glorioso de
nuestra institución, el viejo intuyo lo que pensaba.
—Claro nene, vos
venías a la cancha sabiendo que ibas a ganar o que iban a jugar bien—intentaba
explicar don Antonio— venías, te sentabas, veías a los tipos vapulear al rival,
te levantabas y te ibas. Para cosas así me pagaba la entrada a un cine o a un
teatro y me evitaba el sol o la lluvia. Para mí, es mucho mejor el equipo que
tenemos ahora—
Yo estaba
estupefacto, hace tres minutos el viejo era una catarata de insultos a los
pobres jugadores y ahora de golpe son mejores estos pelagatos que están
estancados en la Primera B que el súper equipo que teníamos en los años dorados
que lograron un sub campeonato.
—La verdad que
no lo comprendo, maestro…— dije medio con bronca.
—Yo te explico
pibe, antes venias veías el fulbito de los jugadores, aplaudías los caños, te
ponías contento un par de horas por la victoria, llegabas a tu casa y al cabo
de un rato ya te olvidabas— explicaba el vitalicio— ahora venís, ves a esta
sarta de boludos haciendo papelones y
los puteas, los insultas de arriba a abajo durante casi las dos horas que dura
el partido y te descargas, te sentís más liviano, te purifica el alma cagar a
puteadas a estos pelotudos, te olvidas que tenes una hija que se acostó con
medio barrio, te olvidas que tu hijo te usa de niñero con la excusa de que
cuides a tus nietos, te olvidas de que tu jubilación es una mierda. Putear a
estos fracasados te hacen sentir menos miserable porque los errores de estos
muertos en la cancha siempre son más graves que los que uno cometió en la vida…
todo eso te libera— dijo alegremente el viejo
Iba a
contestarle algo, pero justo el “gallego” Ángel se comió un gol boludo.
A. Schweinheim
Obra publicada, expediente Nº 510614, Dirección Nacional de Derechos de Autor
Obra publicada, expediente Nº 510614, Dirección Nacional de Derechos de Autor
Correte Crismanich que llego Insúa.
Partido trabado y rispido entre Unión y Godoy Cruz. Ganaba el tatengue todavía por uno a cero cuando Emiliano Insúa corto de manera poco limpia pero efectiva a Alemán cuando se venia la contra. Terrible patada, no era la grulla, era la gruya, el aguila, el halcón, el Martín Pesacador, todas las aves juntas. Miyagi se sentia identificado en el cielo. A Insúa lo rajaron, pero cuando Dios te cierra una puerta, te abre una ventana, en este caso la ventana del equipo olímpico de Taekwondo.
Fracasados son los otros. Parte I
Ahí estábamos de
nuevo, en las tribunas de cemento que gradualmente nos devolvía el calor que
había acumulado durante todo el día, éramos como pollos que se rostizaban, a
eso había que sumarle que nuestro equipo desde hacía años no nos daba una mísera
alegría y deambulaba de mitad de tabla para abajo en el siempre impiadoso
torneo de primera B. A lo dicho: los pollos no elegían sufrir y asarse de tal
manera, nosotros sí. Pero el hincha es así, mientras más sufre por su equipo
más hincha se siente. A veces siento que los hinchas somos como minas
enamoradas de algún truhan que las maltrata y a mayor maltrato más amor
sienten.
Hacía años que el
equipo no pegaba una, desfilo una innumerable cantidad de técnicos. Entrenadores
caros, baratos, malos, buenos que de golpe no sabían ni hacer un cambio, etc. Ninguno
llegó a ganar tres partidos seguidos, siempre quedábamos atornillados en la
mitad de tabla, lo cual no era tan malo ya que no sufríamos tanto con el tan
temido descenso, pero era patético no poder aspirar al ascenso. Tampoco tuvimos
suerte con la dirigencia. Habían pasado un sin fin de comisiones directivas y
presidentes. Cuando no teníamos a un presidente corrupto teníamos a un honesto
que era un inútil para negociar. Todos sabemos que no sólo tenés que tener a un
presidente honesto sino también tiene que tener algo de viveza sino en la AFA se
lo morfan de un bocado. Bueno nosotros teníamos honestos pero estúpidos, tengo
la teoría de que eran impolutos y honorables porque eran tan idiotas que no
sabían robar. La gracia era que los corruptos y los honestos sin luces se
venían alternando en el sillón de mando.
Ojo, antes no
éramos así de “desgraciados”, tuvimos una grandísima época de gloria,
institucional y deportiva. Son recordadas las hazañas del equipo en donde se vislumbraba
un fútbol exquisito, de toque y toque. El “Tiki Tiki” como le dicen ahora, era
el estandarte de ese equipo. Nuestro club estaba en boca de todos, no sólo
porque jugaba realmente bien, sino que le daba pelea a Boca o River en los primeros
planos. Era el equipo del tano Belizzi, el loco Barboza, él petiso Cáseres, el
martillo Cambero. Tiempo en los que él entrenador Stabile llamaba a jugadores
de nuestro equipo a la selección nacional. Este paraíso futbolero duro unos
diez años, pero las malas ventas, las malas incorporaciones, los malos
dirigentes nos hundieron, sin embargo esa década será recordada siempre, sobre
todo por los hinchas más viejos.
Ahora en estos
duros tiempos que vivíamos teníamos un equipo malo, pero había peores en la
categoría. Lo que hacía distinto a nuestro equipo es que era un rejuntado muy
bizarro, donde convivían jugadores amateurs, jugadores que habían fracasado en
otras divisiones superiores. En el arco tenemos al gallego Ángel, contador de
profesión. Yo creo que le da lo mismo estar controlando en la ventilla del
banco donde trabajaba de lunes a viernes, que tratar de atajar alguna pelota.
Le daba lo mismo todo. Un gol, un depósito mal hecho, una salvará o cerrar el
arqueo de la caja dos. El tres que teníamos el único pique que podía mandarse
era con el Renault 19 con el que trabajaba de remisero por las noches. El
“pelado” Alonso, en más de una ocasión jugo medio dormido y en más de una
oportunidad tenía que volverse a pie porque los hinchas le pinchaban los neumáticos
del 19, es gran tipo pero con eso no hacemos nada, si por ser un “buen tipo”
ganaras algo, el padre Farinello ya tendría más balones de oro que Messi. El
cinco que teníamos, era Miguel Monje, muchas veces los hinchas apostábamos
sobre su edad. Unos le daban 32 años, otros 40, algunos arriesgaban y decían
25. Lo cierto es que esta rustica criaturita tiene una larga melena canosa y su
barba es aún más blanca. Los compañeros aseguraban que Monje tenía 34 años y
que desde los 14 años era canoso por una rara afección capilar, en cambio los
plateistas tenían otra teoría: decían que por cada pase mal dado a Monje le
salía una cana.
Fracasados son los otros. Parte II
Volviendo al
partido en sí, empatábamos en cero con un equipo que estaba último en la tabla,
no dábamos dos pases seguidos y si no nos habían hecho un gol era porque el
delantero de ellos era tan malo que hasta el “pelado” Alonso en duermevela le
saco dos pelotas limpias al lateral. Pasaban los minutos y el partido se ponía
cada vez peor y el sol pegaba más fuerte que nuestro “cinco” Monje. Yo estaba
sin gorra y había tirado el boletín informativo del club como para hacerme un
sombrero con papel de diario. Se me fritaba el cerebro y me dolían los ojos de
ver a estos muertos. Cuando miro a un costado, veo a dos señores mayores que
todavía conservaban un par de boletines informativos. Me acerco de a poco hacia
ellos, eran dos viejos que puteaban todo y a todos.
— ¡Bien
pelotudo! ¡¡¡La concha de tu madre!!!— grito uno ante un pase de un jugador
nuestro que tuvo como destinatario uno de los carteles publicitarios. — ¡Pero
que podes esperar de estos hijos de puta!— vocifero el otro mientras agitaba su
brazo derecho.
Sus puteadas
eran un poco desmedidas, pero bueno eran hinchas que vivieron nuestra mejor
época y ver ahora a esta jauría de perros morderse entre sí seguramente les
daba bronca.
— ¿Maestro no me
da una hoja del boletín para hacerme un gorrito de papel que me estoy asando?—
me mande de una.
— ¡Como no pibe!
Pero tenés que traerte gorra y colirio para los ojos para poder ver a estos rústicos
de mierda— dijo uno de los ancianos risueño.
Mientras
improvisaba un gorrito de papel pensaba que si bien nuestro equipo era muy
deforme, tampoco era para putear de esa manera, después de todo los pobres
jugadores no tenían la culpa. Pero también pensé que esta gente vio a la
generación dorada del club, esa que hacía del futbol un arte/ espectáculo.
Seguramente se sentían tristes y amargados por el presente del equipo y lo
exteriorizaban de esa forma, porque la gente grande tiene pocos filtros y
espetan lo que sienten y este equipo seguramente los aburría mucho.
—Pensar que
antes si se jugaba bien ¿No?— le dije a uno de los viejecillos casi sin pensar.
—Si pibe, no te
das una idea, acá con mi amigo Antonio llegamos a contabilizar una jugada con
40 pases con dos caños incluidos— comento el hombre mientras el otro asentía
con la cabeza.
En muy pocos
segundo reflexione de una manera terrible, pensé en lo lindo que hubiese sido
vivir esa época, en todo lo que me hubiese divertido viendo a ese equipo. ¡Que
hermosa época! Qué lindo pasatiempo habrá sido ver a ese equipo, casi como ir a
un teatro o a un cine. Diversión y entretenimiento…
— ¡Como se habrán entretenido y disfrutado con
ese glorioso equipo!— dije.
—No pibe, nada
que ver, esa época fue una mierda, un aburrimiento terrible— me dijo el otro
anciano y yo me quede con los ojos abiertos sin poder decir nada, no le
encontraba ningún tipo de sentido que me dijera eso del equipo más glorioso de
nuestra institución, el viejo intuyo lo que pensaba.
—Claro nene, vos
venías a la cancha sabiendo que ibas a ganar o que iban a jugar bien—intentaba
explicar don Antonio— venías, te sentabas, veías a los tipos vapulear al rival,
te levantabas y te ibas. Para cosas así me pagaba la entrada a un cine o a un
teatro y me evitaba el sol o la lluvia. Para mí, es mucho mejor el equipo que
tenemos ahora—
Yo estaba
estupefacto, hace tres minutos el viejo era una catarata de insultos a los
pobres jugadores y ahora de golpe son mejores estos pelagatos que están
estancados en la Primera B que el súper equipo que teníamos en los años dorados
que lograron un sub campeonato.
—La verdad que
no lo comprendo, maestro…— dije medio con bronca.
—Yo te explico
pibe, antes venias veías el fulbito de los jugadores, aplaudías los caños, te
ponías contento un par de horas por la victoria, llegabas a tu casa y al cabo
de un rato ya te olvidabas— explicaba el vitalicio— ahora venís, ves a esta
sarta de boludos haciendo papelones y
los puteas, los insultas de arriba a abajo durante casi las dos horas que dura
el partido y te descargas, te sentís más liviano, te purifica el alma cagar a
puteadas a estos pelotudos, te olvidas que tenes una hija que se acostó con
medio barrio, te olvidas que tu hijo te usa de niñero con la excusa de que
cuides a tus nietos, te olvidas de que tu jubilación es una mierda. Putear a
estos fracasados te hacen sentir menos miserable porque los errores de estos
muertos en la cancha siempre son más graves que los que uno cometió en la vida…
todo eso te libera— dijo alegremente el viejo
Iba a
contestarle algo, pero justo el “gallego” Ángel se comió un gol boludo.
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