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Estoy cansado del mundial—dijo el pelado mientras tiraba un pucho y lo apagaba con la zapatilla gastada— ¿Sabes que más me jode del mundial? Gente que no sabe nada de futbol, o ni siquiera tiene la pasión por un equipo o peor, aun, que nunca piso una cancha y que se anota gratuitamente en esta fiesta, como si toda la vida hubiera mamado futbol.

—Sos termo o envidioso, una de dos—inquirió Sebastián mientras el porta condimentos de la mesa del bar.

—Ninguna de las dos cosas, yo no voy a vestirme con la camiseta de Argentina y ver un mundial de hockey, primero porque no entiendo un carajo, segundo porque no me emociona para nada. Sí, me pone contento que a las leonas le vayan bien, que ganen, pero no estoy rompiéndole las bolas a todo el mundo o pintándome la jeta.

—Pero vos sabes cómo es el futbol, pela, pasión de multitudes…

—Una pasión no es cada cuatro años, y vos lo sabes. La pasión se vive siempre.

—Sos contrera Pela eh, no sé qué te jode, deja que la gente sea libre, por lo menos por los colores, por el país que la está pasando como el orto…

—No me vengas con esa pelotudez que por alentar a la selección uno es patriota, no mezcles las cosas…

—No las mezcló, pero deja que la gente disfrute

—¿Disfrutar qué? ¿Algo que no entiende? Hay gente que no tiene ni idea de cómo nos fue en las eliminatorias, de pedo sabe que está Messi y algún otro. Veo cada pelotudo y pelotuda disfrazarse y pintarse la cara de celeste y blanco y no sabe quién es Bilardo o Menotti.

—Ah sos un amargo…

—Amargo no, todos esos se nos vienen a subir al carro de los ganadores, y también al linchamiento si perdemos. Gente que no sabe que es un “orsai” después te putea a Messi porque erró un pase. Ya la vivimos a esta, Sebita…

—Lo tuyo es cerrado, como si fuese una secta.

—No me corras por ahí. Vos sabes toda la popular que tenemos encima, que hemos visto canchas del ascenso de todos los colores. Años de patearla.

—Pero me estás hablando del club del cual somos hinchas y que tenemos todo el año partidos como para tirar al techo.

—Es a modo de ejemplo, el hincha como vos o como yo va a la cancha, quiere a su equipo y también a la selección. No tanto, pero la sigue bien de cerca.

—Vas a caer en el lugar común de todos los termos: que el equipo de uno es más importante.

—Me seguís corriendo por izquierda, y sabes que no es así, nosotros cada tanto vamos a ver a la selección, cuando podemos y sino la seguimos por la tele. Yo estoy hablando de estos pseudohinchas que se contagian de futbol en estas épocas y se piensan que Otamendi es un sanatorio.

—Pela, vivimos en un país plenamente futbolero, dale.

—Y a eso voy, vos agarras a cualquier gil o gila de cualquier oficina y están apasionados mirando el mundial ¿Es por moda? ¿Es para seguir la corriente? ¿Para no quedarse afuera? ¿Para poder hablar de algo? Y durante las eliminatorias, la Copa América no hay nadie, a menos que salgamos campeones o nos vaya horriblemente mal, ni pelota.

—¿Pero me vas a negar que el mundial no nos une?

—No te lo niego, pero así nos tendría que unir cada vez que jueguen las leonas, o la selección de futbol femenino, o la de básquet o…

—Pasó con el básquet…

—Pasó, vos bien lo dijiste, pasó, se fue la moda con la generación dorada. Ahora a la gente le chupa tres pelotas. Los hinchas a los que seguramente les encanta el básquet siguen bancando y mirando a pleno a la selección de básquet, y en su momento habrán pensado como yo, diciendo “uh la puta madre, ahora que ganamos y el deporte es furor todos rompen las bolas, que dale Manu Ginobilli, Nocioni, etc. Hoy esos mismos hinchas pasajeros no saben ni quienes juegan en la selección.


—Puede ser, pero el futbol es el deporte más popular de la Argentina, no lo vas a comparar con otro, Pela.

—Y ahí me estás dando la razón a mí, Seba, lo hacen por moda, porque la tele los empuja. La misma sociedad. No por verdadera pasión o patriotismo.

—Mira, ahí viene el mozo, vamos a pedir y de paso le preguntamos…

—¿Qué van a querer? —pregunto el mozo sin levantar la vista de su libretita.

—Tráete unas papas con cheddar —respondió el Pela— y un Fernet para mi ¿Vos Sebi? ¿Cerveza? Una pinta de Cerveza acá para el caballero.

—¿Discúlpame, te podemos hacer una pregunta que nada que ver? —Lo miro Sebastián al mozo mientras preguntaba.

—Dígame.

—¿Cómo ve a la selección para el mundial? Me imagino que estará ansioso como todos.

—La verdad que no me gusta el futbol, además los días de mundial esto es un quilombo, lleno de gente. Y si no laburo, no como —comento imperturbable el mozo, mientras se daba media vuelta hacia adentro del bar.

Por unos minutos el Pelado y Sebastián quedaron en silencio. Parecía que la respuesta del mozo los metió en una callada reflexión. El Pela estiraba la boca para abajo, como en un gesto de desagrado, mientras que Sebastián movía negativamente la cabeza.

—Hay cada amargo, loco —rompió el silencio el Pelado— mira que chuparle un huevo la selección, mamita, hay que tener líquido refrigerante en las venas eh.

—Vos lo dijiste, vos lo dijiste pela, hay cada uno.

Toni Schweinheim 
Obra Publicada, expediente Nº 510614. Dirección Nacional del Derecho de Autor

Por Toni Seguilo!  

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