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Arriba. Fecha FIFA (Fecha incomoda, rompepelotas); Asociación del Fútbol Argentino (Ente del mal, lleno de inútiles, matafutbol); Lucas Bernardi (Entrenador de Belgrano, resistido, Abreu de los DT).

Abajo. Arturo Vidal (Jugador del Barcelona, comebanco); Eduardo Coudet (Entrenador de Racing, llorón); Guillermo Barro Schelotto (Entrenador de Boca, llorón).

Selección.

Y se vino la tan molesta fecha FIFA, calendario rompehuevos si los hay. Esto es porque está hecho a la medida de los clubes europeos, no es que seamos globalifóbicos, pero mientras acá se define prácticamente todo (Libertadores y Sudamericana), allá recién empieza todo. Por lo que esta fecha FIFA se transformó en un dolor de huevos no solo para Scaloni recolectando jugadores a cuentagotas, sino también a los clubes al ceder a los mismos. Encima, como para variar, la AFA arma amistosos estrafalarios. Irak y Brasil. Encima en la loma del orto, todo por un puñado de petrodólares que se irán por la cañería de alguna estupidez de sus dirigentes. Encima parece que a los de la AFA les chupa bien un huevo la selección. Sampaoli rajo hace casi tres meses y no hay ninguna novedad con respecto al DT. A eso le sumamos la apatía de los clubes en ceder jugadores y en que el equipo despierta menos sentimientos en la gente que un discurso de De La Rúa, en cualquier momento le dan la selección a Christine Lagarde. En un párrafo aparte para la AFA, el clásico de Rosario, por los cuartos de la Copa Argentina ira sin público, si, a puertas cerradas. Hay que cerrar la AFA y reemplazarla por un hámster en una rueda, haría mejor su trabajo.


Si va George Bush envuelto en una bandera yanqui a Afganistán, recibiría menos puteadas que Lucas Bernardi entre los hinchas de Belgrano. El pirata no solo perdió el clásico cordobés, sino que entró en zona de descenso. Yendo puntualmente al clásico, ambos equipos venían mal, uno podría haber esperado un empate y ambos salvaban la ropa. Pero un clásico es un partido aparte y la T golpeó en los momentos clave y de tan fuerte que pego, a Bernardi lo dejo KO... Más aún.

Arturo Vidal anda llorando porque no tiene mucha continuidad en el Barcelona. Está jugando menos que Dybala con Sampaoli. Y como anda con minutos libres, anda subiendo indirectas en Instagram para luego borrarlas. Lo cierto es que pasó de ser el rey Arturo, jugando y siendo fundamental en el Bayern, a ser un mendigo rogando por minutos de juego.

La fecha 8, que a estas alturas parece que se jugó hace cinco años, nos deleitó con un duelo de entrenadores que lloraron más que Andrea Del Boca y Soraya: Guillermo Barros Schelotto y Eduardo Coudet. Un duelo de hip hop, pero de lloriqueos, quejas y protestas. Un tiempo para cada uno. Primero fue el mellizo malvado. Protestando absolutamente todo. Hasta se cruzó con Arias, el arquero de la Academia, que se lo quería comer. Después se vino la sinfonía de lamentos del Chacho. Pidió todo, protestó todo y terminó queriéndose comer al árbitro. Gente grande che, hasta a Caruso le habrá dado vergüenza ajena.

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