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Sábados de Fontanarrosa. Hoy: Semblanzas deportivas. El pibe de Tamburini.

Publicado originalmente en Semblanzas deportivas, en base a las publicaciones de la Revista Fierro, esta puntualmente salió en la Fierro 50. Luego recopilada por Ed de la Flor, 1989. Click sobre la imagen para agrandar.

Sábados de Fontanarrosa: La Hermana Rosa ya sabe quién será el campeón del Mundial.

Esta "predicción" es del inicio al Mundial de Alemania 2006.

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"Las promesas hay que cumplirlas", gimotea la vecina del octavo que, por una promesa, hace 45 años que está casada con un imbécil. Mi departamento ha sido elegido subsede. Ya hay 27 personas, entre conocidos, amigos y favorecedores, que han reservado su sitio (sean sillones, sillas o cajones) frente al televisor.
Es un grupo heterogéneo que, dada la elevada edad de alguno de sus componentes se conoce como "El grupo de la muerte". La airada vecina se refiere a la supuesta promesa hecha por Carlos Bilardo y su plantel a la Virgen de Copacabana del Abra, de Punta Corral, cerca de Tilcara, poco antes de la obtención del título en México 86. "No se cumplió con la promesa —continúa mi vecina— y desde ese momento cayó sobre nuestra Selección la "Maldición del Coya".
Es cierto que corren enormidad de rumores sobre el tema. Hay quienes afirman que integrantes de aquel plantel, confundidos con la mención de la Virgen de Copacabana, intentaron saldar la deuda viajando a Río de Janeiro, malográndose el intento. Otra versión, malintencionada tal vez, cuenta que Bilardo, en una ocasión anterior, cumplió una promesa con la Difunta Correa llevándole un bidón de agua, al parecer, igual al denunciado por el brasileño Branco, y la ofrenda desató un verdadero escándalo en el santuario. Y ya se anuncia en Jujuy el lanzamiento de una versión corregida y aumentada del best seller El Código Da Vinci echando luz sobre el tema. La aparición de este libro, afirma el filósofo, semiólogo y cosmetólogo Juan José Serenelli (Jota Jota, el Yaya Serenelli) empalidecerá la aparición milagrosa de una imagen de un Menem sufriente en una pared de la Catedral de La Rioja.

La Hermana Rosa se sincera conmigo, exigiéndome absoluta reserva. Me confía que, por supuesto, ella ya sabe qué equipo saldrá campeón del Mundial, pero debe callarlo para no destruir el suspenso del evento. Ha recibido varias llamadas de Joseph Blatter rogándole que no haga público su pronóstico. El hombre fuerte de FIFA le prometió, de regalo, una de las pelotas con las que jugará Argentina en su debut. "La pelota— exagera Rosa— tiene inscripto en sus gajos el día, la hora y los nombres de absolutamente todos los concurrentes al partido".

Nuevamente participa la vecina del octavo. Anuncia que traerá a su sobrino a ver los partidos. "El está en la edad de los por qué, en que todo lo quiere saber —se enternece—. Todo lo pregunta, todo lo averigua". Veridiana, asistente de la Hermana Rosa, consulta. "Qué amor —dice—. ¿Cuántos añitos tiene?". "32 —responde la vecina—. Es inspector de Robos y Hurtos".

En efecto, poco después llega el sobrino y plantea una nueva incógnita destinada a dividir a los argentinos: "¿Pueden jugar juntos Crespo y Tevez?". Sin duda, como bien lo afirma el filósofo Serenelli, nuestro pueblo está condenado a las divergencias, desde Civilización o Barbarie hasta Braden o Perón, pasando por La pata o La pechuga.
Roberto Fontanarrosa. 
ESPECIAL PARA CLARIN

Sábados de Fontanarrosa. Boogie el aceitoso, la historia de la historieta.

"Sé que Boogie me despreciaría mucho, por sudamericano de un país periférico y por hispanoparlante.. No entraría dentro de sus amistades"
Roberto Fontanarrosa.

Con esa frase el negro resumía a la perfección a uno de sus personajes insignia, Boggie el aceitoso. Basado y deformado a partir de la película  "Harry el sucio". En este personaje es donde Fontanarrosa pone su énfasis en el humo negro acerca del homicidio, el asesinato, el racismo, el machismo, los mercenarios y el armamentismo, etc. Este veterano de Vietnam, nació en 1972, en la revista Hortensia.  

Aquí van algunas de sus tiras y la evolución que tuvo este sanguinario personaje a lo largo de su vida.




















Sábados de Fontanarrosa. Hoy: el Chiste del día (9 de mayo)

Siempre se dijo que los chistes de Fontanarrosa siempre están vigentes y hoy lo vamos a demostrar nuevamente. En la sección de hoy perteneciente al Negro, tenemos "el chiste del día". La consigna es publicar un chiste del Negro que publicado un día como hoy, o sea, un 9 de mayo. Es por ello que van chistes de ese día que salieron publicados en Clarín, desde el '98 al 2007.
1998

1999

2000

2001

2002

2003

2004

2005

2006

2007 (ya dibujaba Crist por él)


Sábados de Fontanarrosa. Hoy: "Fútbol y ciencia" (a propósito del VAR)

Aprovechando que se vino el VAR, casi 32 años después que Fontanarrosa plasmara en octubre del 85 en la revista Fierro una historieta llamada "El avance alemán", el cual luego fue hecho cuento por el negro en 1990, bajo el nombre de "Fútbol y Ciencia", que este que publicamos aquí y ahora.

***

¡Hasta siempre, señor árbitro!

Sábados de Fontanarrosa. Hoy: Entrevista a Fontanarrosa en "El Sello". TyC Sports.

 


Material inédito que hace muy poco que el canal TyC Sports subió a sus plataformas, de hecho de allí lo sacamos. Dale play disfrutá del querido Fontanarrosa en estado puro.

Sábados de Fontanarrosa. Hoy: Ulpidio Vega

Ulpidio Vega, te nombro. Y de la apagada sombra de tu nombre rescato tu paso tardo por el empedrado desprolijo de Saladillo y la cierta fama de guapo sin doblez que te persiguió sumisa, como la silenciosa y tenaz fidelidad de un perro.
Quien te vio alguna vez por el Bajo, no te olvida. De callada mesura, sombrío el porte, mezquinabas palabras como si fueran monedas caras. Negros los ojos, en la negrura misma que sobre la frente escasa te tiraba encima el ala apenas curva de tu sombrero gris, tan conocido.
Ulpidio Vega, te nombro. Y de tu nombre exhala un aliento a kerosén barato, a bizcochito, a queso de rallar y vino tinto.
Aroma de almacén, de cambalache, que tuvo tu pobre viejo laburante por calle San Martín, casi en Tablada. Aroma a jabón pinche, a mate amargo, el mismo aquél que te alcanzaba la mano cordial de doña Cata, tu pobre vieja, que se cansó de mirar por la ventana.
Ulpidio Vega, te nombro. Y se santiguan las cuatro esquinas bravas de Ayolas y Convención, las que salieron tantas veces escrachadas en letra de molde cuando algún fiambre aparecía tirado en esa encrucijada.
Rezan de apuro las jovatas de memoria larga al recordar tu estampa de figura fina, el caminar pesado, un gesto de disgusto en la cara aindiada y el cuerpo erguido por la faca que atrás, en la cintura, te entablillaba.
Por trabajar en el Swift te habían llamado "El Matarife de Saladillo".
¡Qué te iba a impresionar a vos la sangre, Ulpidio Vega! Si día a día degollabas animales y la cuchilla te era tan natural como un anillo, como un zarzo sencillo en el meñique.
Pero eran dos los Vega, Juan y Ulpidio. "El Vega chico" le decían al otro que también trabajó en el frigorífico.
Y por si fuera escaso el desmesurado coraje de Ulpidio en la pelea, el "Vega Chico" era también de púa veloz, y sin entrañas.
De negro los dos, siempre, aun de mañana.
Pero, como suele suceder en estas cosas, Ulpidio se metió con una mina que se levantó una noche de Carnaval en el Club Atlético Olegario Víctor Andrade. La mina era una reventada que hacía copas en el Panamerican Dancing, frente a Sunchales, y que ya le había borrado el estampadito floreado a las sábanas del Amenábar, de tanto frote. Pero una hembra que pasaba y dejaba el aire como embalsamado de perfume dulzón, y enardecido. Rosa se llamaba, y era justicia.
Ulpidio Vega, te nombro. Y no me equivoco. Como se equivocó esa noche fatal la mina aquella cuando por llamarte "Ulpidio", "Juan" te dijo.
¡Qué oscura mano de destino cabrón los puso frente a frente, Ulpidio Vega!
¡Vos y tu hermano, inseparables siempre, enfrentados por el cariño falaz de una perdida!
Tiempo estuvieron mordiéndose las ganas de agarrarse. De mirarse profundo, y sin palabras. De medirse con odio. Y de no hablarse. Todo el barrio sabía del bolonqui que rechinaba en los dientes de los Vega. Pero cuando más de una vez saltó la bronca, y la faca apareció brillando en ambas diestras, algo los amuraba al suelo y les clavaba la bronca a la vereda. Algo, que allá en la casa, desde chicos les acariciara la frente, les planchara los lompa y les dejara los botines bien brillosos cuando se iban de milonga a Central Córdoba. Algo. La vieja.
"Si no te mato" se lo dijo bien clarito Ulpidio a Juan "sólo es por ella". "Si no te enfrío" le contestaba Juan, que no era lerdo "es por la vieja".
Y así andaban los dos, encajetados, sin poder ni dormir, más que hechos bolsa. Y encima la reventada de la Rosa les metía la cizaña de su labia, de sus promesas vanas, de sus mañas.
Y no se pudo más. Aquella noche Ulpidio y Juan llegaron puntualmente hasta el campito. Era un potrero de pura tierra y matorrales que los mocosos usaban para jugar al fulbo. Pero esa noche había luna. Y no era juego.
Ulpidio peló una faca que tenía este largo. ¡Uy Dio, cómo brillaba la plata de la luna sobre el filo helado del acero!
Y Juan, Juan peló también tremenda púa que de verla nomás, te entraba miedo.
"¡Venite!"
"¡Vení vos!" se supo después que se dijeron. Y fue cuando llegó doña Cata hasta el campito, de pálido rostro, ojos sufridos, de manos apretadas y pañuelo negro. Nunca se supo quién le pasó el dato. Tal vez, fue esa mágica intuición de madre la que la llevó hasta allí en ese momento.
No se oyó de su boca, una palabra. Y tampoco en sus ojos lágrimas se vieron. Pero eso sí, sus manos agrietadas de lavar ropa ajena en el invierno, dibujaron en el aire asustado de la noche, un gesto: se agachó, se sacó una zapatilla y lo demás, frate mío, ni te cuento.
A Juancito lo fajó hasta en el cogote, le deformó la sabiola a chancletazos, y le sacudió tantos palos por el lomo que lo dejó mormoso al pobrecito. Contaban los vecinos que lo oyeron, que tirado en el suelo, Juan rogaba y a la vieja pedía perdón a gritos.

A Ulpidio, de las crenchas lo cazó la vieja aquella, y le arruinó la jeta a chancletazos porque le pegó media hora, de corrido.
Roberto Fontanarrosa.
Extraído de "El Mundo ha vivido equivocado". Ed. Planeta 2012. Ed. De La Flor 1982.

Noticias distópicas. En algún lugar del tiempo-espacio...

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