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Primer puesto. Mariano Pavone (Delantero de Vélez, errador de penales importantes, pescador).
Segundo puesto. Darío Benedetto (Delantero de Boca, rachero).
Tercer puesto. Luis Rodríguez (Delantero de Atlético Tucumán, nacido con cara de viejo, histórico).

Selección.
Vuelve el podio de la jornada, nuestra sección no tan hija de puta en donde están aquellos que se rasparon el Totó por sus equipos. Curiosamente tenemos a tres delanteros, de los cuales dos mojaron por partida doble y uno sin meterla fue determinante en la victoria de su equipo. El primer puesto es para Mariano Pavone. Vélez está remándola desde hace varios torneos y este último se encontró navegando en las aguas rojizas del promedio. Con un futuro amenazante en donde se habla de que en los próximos campeonatos descenderán 10 equipos, el Fortin necesita sumar más puntos que un político de cara a las próximas elecciones. El Tanque aprovechó al máximo todas las que tuvo. Siempre estuvo a la pesca y lucho cada bola como la última. Tras una primera parte de torneo en donde Pavone se dedicó a chocarse con los delanteros rivales, en este primer partido de la “vuelta” demostró que sigue vigente y su segundo tanto fue un canto al oportunismo, justo frente a su equipo mentor.


Darío Benedetto volvió de la lesión y fue como si nunca se hubiese ido. El delantero de Boca estuvo más activo que cuenta offshore en Panamá y marco por duplicado frente a un Banfield de local que siempre es más duro que el Rifle Varela mirando fijo a cámara. El goleador de Boca siempre está bien ubicado y no solo se queda estático como abogado sin adelanto, sino que baja, pivotea y genera juego. Volvió loco a la defensa de Banfield y con sus dos goles ya suma 9 y le respira en la nuca a Driussi.

Una leyenda viva es Luis Rodríguez en Atlético Tucumán. Ambos están viviendo un momento histórico con el decano que se metió en la fase de grupos de la Libertadores y que sin perder pisada en este torneo ya suma 22 puntos. Si bien el Pulga no la metió, arrancó el partido tirándole un caño al… arbitro. Después todas las situaciones de ataque pasaron por sus pies, comandando a un mix de titulares y suplentes frene aun Sarmiento que buscaba desesperadamente sumar para engrosas su promedio.

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