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Primer Puesto. Juan Martín del Potro (Tenista, haceedor de veletas, lungo, pilar del equipo de la Davis, medalla de plata)

Segundo puesto.  
Leandro Cuzzolino representando a la selección de Futsal (Equipo poco apoyado, equipo poco conocido, campeones del mundo).

Gonzalo Peillat representando a Los Leones (Luchadores, batacazo, hicieron llorar a Cachito Vigil, medalla de oro)

Tercer Puesto. Jorge Almirón (Entrenador de Lanús, campeón del torneo 2016, camarilleado en Independiente).

Selección.
Llegó el podio del año, un año malo para el futbol, pero buenísimo para otros deportes. Nos sentimos como Rafa Gorgory: “Feliz y enojado”.  Después de años y años de holandearla fuerte, de segundearla y de pecharla toda, ganamos la Copa Davis, la ensaladera maldita. El pilar fundamental fue Juan Martín del Potro. La torre de Tandil había arrancado con más dudas que la defensa de Racing, en los JJOO olímpicos nadie daba dos mangos por él. Pero fue bajando más muñecos que Silvia Süller en los ’90. En partidos más largos que la poronga del negro de WhatsApp dejó en el camino a Djokovic y a Nadal, perdió la final contra Murray. Ahí comenzaron a aflorar los veletas. Luego se vino la Copa Davis, sobre todo la final, donde parecía que Del Potro perdía y lo dio vuelta más que los hinchas argentinos que ya lo puteaban.

Casi nadie sabía nada sobre el futsal. Pero de golpe nos encontramos en una final y todos nos transformamos en fanáticos de la primera hora. Una selección de futsal a la que la AFA apoyaba a duras penas solo dándole camisetas. Un equipo que solo fue noticia antes por el entrenador, porque se había quejado de la forma de la televisación y toda la matufia de periodistas salieron a matarlo, dicho sea de paso: la forma en que está pensado la televisación espanta más televidentes que un partido comentado por Niembro, siendo que Diego Giustozzi tenía toda la razón. En ese ámbito la selección fue a jugar un mundial en el que todo daba por descontado que Brasil otra vez iba a arrasar.  Pero la selección fue pasando, llego a la final y fuimos campeones.

Lo único que puede reprochársele a Los Leones, es que hicieron llorar a Cachito Vigil, manga de insensibles… aunque Cachito Vigil llora hasta mirando “Peppa Pig”. En un grupo jodido sobrevivió, y empezó a bajar más candidatos que el FPV en el 2015. El gran candidato, Alemania, fue vapuleado por Los Leones, y en la final en un partido de antología se impuso a Bélgica y hasta hicieron putear a Cachito Vigil entre lágrimas.

En un futbol argentino cada vez más emparejado para abajo, el Lanús de Jorge Almirón hizo estragos en la primera parte del 2016. Arrancó con el pie izquierdo rajando a un histórico como Fritzler, pero se la banco, la dirigencia le dio confianza y pago con creces. Los números hablan por sí solos: le saco seis al segundo en su grupo, perdió solo dos y paseo a San Lorenzo en la final por 4-0.

Mención de honor.
Marcelo Gallardo.
Paula Pareto

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