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Por Rolando Grana

Buenas tardes, mi nombre es Rolando Grana. Este informe ya ha visto la luz en dos partes a principios de año. Pero se viene Halloween, una celebración que últimamente se está festejando por estos lugares. Por ende, las autoridades de esta página han decidido volver a publicar este pormenorizado informe. La realidad nos marca que como no ha habido fútbol este fin de semana y todo se ha abocado a la política, se han quedado sin ideas y por ello este refrito.  
Es sabido que en la Argentina hay seres legendarios, mitos como: la llorona, el pombero, el AFA plus, el lobizón, la luz mala o el campeonato económico. Sin embargo estas historias son del folclore cotidiano. Seres de la mitología rural. Hay sobrados casos donde se han aparecido, usted puede creer o no en ellos. Sin embargo en la Argentina hay otro tipo de mitología, una mitología que si bien es urbana tienen apariciones solo es espectáculo de fútbol. Es sabida la condición de futbolera de esta nación, sin embargo nunca se habla de ciertas criaturas que aparecen en dicho ámbito. Las autoridades saben del tema, pero callan, quizás son conscientes que hablar de ellas aterrorizaría a la población y así nadie iría a los partidos de fútbol. Usted seguramente asiste a los estadios a ver su deporte favorito que es el fútbol y no sabe a qué peligros se expone. Porque no solos los barras acechan, sino que también hay fuerzas misteriosas, seres espectrales capaz de infringirle algún daño o asustarlo.  Queda en ustedes si creen o no en estos seres de la mitología futbolera. Buenas noches mi nombre es Rolando Grana.

El hombre pies de lana. Este extraño ser elige cuidadosamente a sus víctimas. Algunos sostienen que no es un ser, sino un espectro que toma posesión del cuerpo de un amigo y que termina devorándose o comiéndose a la esposa de uno. El Coco puede aludirse generalmente al cuco, por lo general solo asusta niños, pero si al ya reconocido Coco uno le agrega un apellido, un apellido como “Ameli”, ese Coco también asustara a los grandes. Dicen las malas lenguas que este espectro tomó posesión del cuerpo del recordado jugador de River y Colón entre otros, es recordado ese affaire que existió con Tuzzio. Pero el cuerpo de Ameli fue solo un “vehículo” para comerse a la mujer de su mejor amigo. Hace muy poco en Italia, esta anima tomo posesión de Mauro Icardi y todos sabemos lo que ocurrió. No hay manera de reconocerlo, pero si usted nota que su mejor amigo le mira los senos a su esposa o si ve a ambos saliendo de un hotel alojamiento empiece a sospechar.


El pelo de pulpo. Este individuo suele vivir en el círculo central de la cancha.  Desde ese lugar se dedica a entorpecer el juego del rival y a asustarlo con los vaivenes de su cabellera. Cabellera que no es tal. Tiene dos o tres cabellos o tentáculos que salen de su cráneo y distraen a los jugadores del conjunto rival. Así como la fuerza de Sansón provenía de su cabello, la fuerza de este ser viene de su calvicie. Así como la luz mala brilla en la oscuridad, la luz se refleja en los retazos de pelada encegueciendo a los distraídos rivales, quienes confundidos vagan por el campo de juego.


El hombre chivo. Toda persona aspira a un momento de paz. Toda persona que no tiene paz no puede disfrutar de la vida. Es por ello que estamos en presencia de uno de los seres más maléficos sobre la faz de la tierra: el hombre chivo. Este ser le roba la tranquilidad y el disfrute a todo ser humano que quiera ver un partido de fútbol por televisión. Así como las sirenas atraen a sus víctimas con el canto, el hombre chivo atrae a los incautos con historias simplonas y edulcoradas. La leyenda dice que este ser es producto de la cruza de un cerdo con un chivo previo pacto con satanás. Una vez que el desprevenido televidente prestó atención a la historia narrada por este ser, cae en su embrujo y ya deja de escuchar el partido para solo poder oír retazos de publicidades sobre marcas que jamás compraría. Esta anima suele habitar las cabinas de transmisión y estar en compañía de otro ser, tan o más malévolo que él mismo, con un bronceado irreal y de trasmundo. Así como el ajo ahuyenta a los vampiros, un wi fi con clave ahuyenta al hombre chivo previo gritos y protestas.


El interumpidor o Light. Este ser suele aparecer cuando dos individuos entran en una disputa, con el fin de apaciguar los ánimos. No es maligno, pero suele ser molesto y rompepelotas. Cuando dos personas por fin se deciden a terminar con una diferencia peleando o discutiendo acaloradamente, ahí es cuando se corporiza e interrumpe la pelea. “Un día ‘taba por partirlo al medio a Yilaver’ le fui con lo’ do’ pie hacia’delante pero justo levanto la’ gamba’, fue ahí que lo vi al laig, fue un segundo pero ahí ‘taba, le había avisado a Yilaver’ que lo iba a lesiona’, no’ cago” comenta un testigo.


El hombre Burro. Suele decirse que con la aparición de la luna llena el séptimo hijo varón se transforma en el hombre lobo o lobizón. En el futbol sucede algo similar, pero no necesariamente se necesita de la luna llena, sino con que aparezca un arco vacío. Esta ánima durante toda su vida tiene aspecto de hombre, hasta que en determinada situación aparece frente al arquero rival y es donde se produce su transformación: Su remate suele elevarse 10 metros por arriba del travesaño o puede enredarse con la pelota y caerse al piso, hechos que lo transforman automáticamente en un burro. Lugareños de Núñez afirman haberlo visto durante varios años por dicha localidad, también se ha aparecido por Portugal y  por Turquía. En México lo han visto últimamente, confundiéndolo con el Chupacabras.

El hombre sin cuello. Tal como su nombre lo indica es un hombre que ha nacido sin cuello. Un hombre aterrador. Su nombre proviene del guaraní: Gaá’bimercaaaá. Suele aparecer en algunos córners o ataque rivales provocando pánico en sus rivales. Aprovecha su terrorífica apariencia sin cuello para asustar delanteros y defensores rivales. Muchos rivales al verlo huyeron despavoridos ante la sorpresa de ver un hombre sin cuello, y dejaron desguarnecida su valla provocando que este ser haga goles. Algunos sostienen que es producto de una malformación genética y otros sostienen que antes era un hombre y trabajaba de Donatello de las tortugas ninjas en el tren de la alegría hasta que una sustancia radioactiva hizo que su traje se convierta en parte de su cuerpo.

La llorona. Para describir a la llorona original nos remontaremos a lo vertido en la Wikipedia: “es el alma en pena de una mujer que asesinó o perdió a sus hijos, busca a estos en vano y asusta con su sobrecogedor llanto a quienes la ven u oyen”. Sin embargo la llorona en la mitología futbolística no es una mujer, es un hombre y suele aparecerse a los árbitros, ya sea en sueños, en caminos solitarios o en plena cancha. A diferencia de la otra llorona, esta no es un “alma en pena” sino que es un “alma en protesta”. Tampoco busca a sus hijos, sino que busca un beneficio, como un lateral o algunos minutos más de juego. “Yo me acuerdo bien como se me apareció la llorona. Era una noche de viernes, estaba nublado. Yo venía dirigiendo lo más bien hasta que se me apareció. Era una cosa espantosa, tenía un llorido fantasmal que hizo que me asustara mucho, estuve fuera de mí y adicione como diez minutos más, desde ese día no dirigí más”, nos confiesa Andrés de la ciudad de Merlo.

El hombre de la bolsa en la papada. El mito urbano nos cuenta sobre el hombre de la bolsa. Cuento que generalmente suele usarse para asustar a los más niños. Sin embargo el hombre de la bolsa en la mitología futbolera existe y es el “hombre de la bolsa en la papada”. Hasta hoy no se sabe con exactitud si se trata de un humano o de un espectro o de un parásito. Lo cierto es que tiene forma humanoide. Tiene una gran masa corporal y suele tener una bolsa de piel bastante grande en la papada. El mito sostiene que este ser amorfo suele aparecerse en épocas eleccionarias en los clubes, para posesionarse en uno de los candidatos a presidente. Si este gana la elección, el hombre de la bolsa en la papada comenzara a alimentarse de todo el patrimonio del club hasta vaciarlo, el cual guardara en su bolsa/papada. Una vez que el club se encuentre  vaciado patrimonialmente, el hombre de la bolsa en la papada se comunicara con otro hombre de la bolsa de papada de mayor rango a fin de que lo coloque a salvo en la un puesto en la FIFA.

El termo. No se trata de un ser, sino de varios espectros que suelen ocupar el cuerpo de algunos hinchas. Es un espíritu que entorpece la escritura y el habla. Se trata de espíritus malignos que poseen el cuerpo de una persona. Es una especie de luz mala del tablón. “El turquito era un chico muy educado, hasta que una noche comenzó a escribir ‘RiBer’, Rasin, indesingente’, también habla de unos trapos robados y que la doce se va a coger a todos, y que se yo que otras cosas” dice una madre preocupada por su hijo poseído. Se dice que los termos suelen reunirse por la noche en los comentarios del olé en busca de nuevas víctimas. A veces suelen confundirse y camuflarse en otras paginas, hasta que por fin adoptan su real forma. Este espiritu maligno suele propagarse con suma rapidez, ante el primer síntoma como una B escrita en lugar de una V, se recomienda ir a la parroquia más cercana a fin de realizar un exorcismo.

El Keko o el Ledesman. Hay noches calmas que suelen ser interrumpidas por un grito desgarrador al promediar la medianoche. No tiene explicación científica alguna pero los lugareños sostienen que este grito de ultratumba proviene del Keko o del Ledesman. Según cuenta la leyenda, el Keko era un chico feliz como cualquier otro, hasta que un día le anularon un gol pero en el clamor del festejo el niño nunca se enteró. Cuando lo hizo fue demasiado tarde, rojo de la vergüenza decidió desaparecer. No se lo vio más, sin embargo cada medianoche cuando escuchamos un grito desgarrador es él gritando terroríficamente su gol. Su grito suele confundirse con el del lobizón o con el silbido del pombero. Espeluznante.

El comehombre. Una leyenda inglesa asegura que Aaron Ramsey cada vez que convierte un gol, un famoso muere. Sin embargo una leyenda urbana argentina afirma algo similar: Cada vez que Andrés Chávez convierte un gol, luego se come un hombre. No se sabe a ciencia cierta si se trata realmente de un mito o una leyenda urbana con tintes caníbales. Lo cierto es que cada vez que este delantero realiza un gol, los murmullos y habladurías se triplican en cuanto a su persona y un hálito oscuro envuelve a su persona, a quien acusan de comerse un hombre en un extraño ritual caníbal o vaya a saber cómo.  

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