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Por Eugenia de Chitzoff (*)
Muy buenas tarde a mi alumnado predilecto de estas clases virtuales sobre cómo comportarse en las gradas mientras se observa un cotejo de balompié entre profesionales. Como les digo siempre cada vez que les doy la bienvenida. Este es un curso orientado para aquellos que concurren por primera vez a un estadio de fútbol y no quieren quedar como unos neófitos en el tema. Hay gente de todas las edades en ese ámbito.  Hoy tenemos un tema particular, un problema. El entrenador de nuestro equipo ha conseguido resultados muy pobres, durante su permanencia no ha logrado la obtención de ningún título y de casualidad ha ganado dos o tres partidos para perder una docena.
Bien partamos de un supuesto que nuestro antiguo director técnico, como le dicen ahora, se fue por malos resultados. Entonces la dirigencia ha traído un pelagatos que no podría dirigir ni en el ascenso de las Islas Fiji. Al cabo de varios partidos nuestro equipo se hunde en la tabla y el fantasma del descenso empieza a tocar timbre como un testigo de Jehová un sábado por la mañana.  Es sabido que ese DT no se ira por voluntad propia, la dirigencia no lo echara puesto que si le tienen que pagar una rescindió en el contrato se quedan sin plata para afanar.  Es entonces cuando usted, como hincha, como aficionado, como simpatizante, como ser humano debe tomar las riendas y en conjunto con los otros fanáticos expresar su descontento.  Pero tenga cuidado mi estimado alumno, porque hay ciertos fanáticos que no ven la realidad y piensan que a este aborto táctico de la escuela de técnicos, aun puede irle bien. Vamos a identificar a estas clases de hinchas, porque hay varios.

Ejemplo 1. “Pará un poco loco, no putees al técnico, ya va a ganar recién empezó a dirigir, tenele paciencia”. Este es el típico hincha denominado “boludo optimista”. Ya van 13 partidos y el entrenador solo gano uno porque el rival puso a la cuarta. Le recomiendo no discutir con esta clase de hinchas, puesto que no son malos, son unos pelotudos, como dice ahora la juventud.

Ejemplo 2. “¿¡Qué mierda puteas al técnico!? ¿No ves que  desde que llegó jugamos bien? Vos sos un resultadista, no sos hincha” Un claro ejemplo del hincha talibán, del fanático religioso del entrenador. Para esta clase de futbolero, “jugar bien” significa dar dos pases y tener el 60% de la posesión del balón sin importar que se perdiera 6-1. Este fanático es el resultado de la exaltación de periodistas hacia determinado entrenador. Tanto escuchar que fulanito hace jugar bien al equipo, que se la termina creyendo por más que sume 2 puntos de los últimos 16 partidos. También puede ser que este hincha, este relacionado con el entrenador o bien esté entongado con la comisión directiva. Mi recomendación: no solo no discuta con esta clase de fanático, sino que huya lo más rápido que pueda del lugar, a ver si todavía lo convence.

Ejemplo 3. “¿Pibe, para que lo puteas? Si este pelotudo renuncia, van a traer a otro peor, son todos unos chupavergas los de esta comisión”, este es el hincha resignado. Mi recomendación es no discutir con esta clase de fanáticos, puesto que tiene razón.

Usted tiene un abanico de opciones para manifestar su rechazo a la conducción técnica de ese tipo.  Algunas malas ideas y algunas buenas:

Recuerde si va a putear, tenga sus recaudos. Fíjese bien que el entrenador no sea un hombre de pocas pulgas como Nelson Vivas ya que lo pueden cagar a trompadas. Le recomiendo no putear, porque usted va a alentar mi querido amiguito. Para putear ya están el forro pinchado del árbitro, los chorros chupapijas de la comisión y los rivales. Nos vemos la próxima clase. 

(*) No confundir con Eugenia de Chikoff, esta es Eugenia de Chitzoff, alguna tía lejana del ex jugador de Central, Colón, entre otros.



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