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Por Ale Apoesia (*)
Vuelan las gaviotas hacia el ocaso, es que se va acabando el torneo de 30, el torneo de las discordias. Hasta el suelo llega la cara de Bauza, cual pelotas de los oyentes escuchando los comentarios de Titi Fernández. El ocaso de la primera división es la próxima parada del colectivero, el colectivo dirigido por el chofer Rambert. Parada como la del Turquito Alaluf mirando como el Apache logra el tercer gol. Qué lindo es el futbol nene. Los santos vienen marchando, pero tropezaron en victoria porque la victoria les fue esquiva. Victoria, como Secret o como Beckham Donda o Xipolitakis. Se termina el torneo, ya la navidad se nos acerca. Ya Papa Noel está a la vuelta de la esquina, en su roja vestimenta y su bolsa atiborrada de cosas, cual Blatter antes de decir adiós de la FIFA, adiós como la que dirá este torneo en cuatro fechas. Cuatro, como los jinetes del apocalipsis, cuatro como la bebida de pomelo, cuatro como la posición en la que se pone tú… tengo miedo nene.

Gris nubarrones de aburrimiento y hastió embebieron a ambos equipos que tienen la mente puesta en al Sudamericana. El verde césped de la fortaleza granate se cubrió de suplentes para agasajar la vuelta de los visitantes que volvieron como las golondrinas cada año. Figal blandió la espada del gol en su propia valla lo que hizo dar a luz el primer tanto de la noche a favor de Lanús. Ganaba el granate casi al borde de la luna roja, roja como la camiseta de Independiente que logro el empate por intermedio de Lucero, cual estrella al lado de la luna roja pretendía algo de protagonismo.

Ambos equipos donde pregona el celeste. Celeste siempre celeste, como lloraba Andrea del Boca cual Guillermo Barros Schelotto con un penal en contra. Los celestes guerreros abordaron el verde césped temperlino en busca de los tres puntos. Fue el dueño de casa el que sufrió la embestida de Santiago Silva, el pelado  bravo cual actor triple x penetro su gol en la red y en la noche bonaerense. El que quiere celeste que le cueste y fue el celeste, el Temperley de Rezza que reza para salvarse, puso el empate. Brandan y el uno a uno estaba a flor de piel. Tozudo Temperley buscaba el gol que le era esquivo, y el que lo hallo fue Arsenal por intermedio de Ramiro López que dejó sin nada a los guerreros del celeste.

Ganó el leproso, la lepra lo contagió al pincharrata y se comió sus defensas desde el primer minuto cuando Boyé, el guerrero venido de River puso el primer tanto de la noche plántense. Nada pudo hacer el conjunto local, que tenía poco volumen de juego cual Bastia volumen capilar. Complicado y aturdido estaba Estudiantes después del gol. Complicado y aturdido quedo Milito con ese tempranero gol. Complicado y aturdido así me levante no era con lo que contaba un día de suerte. Cuando anoche me decías  que todo siga en pie... Y vino el segundo gol, lo hizo Denis Rodríguez antes que finalizara el primer tiempo. El segundo fue una oleada de bostezos nene, salvo un tiro en el travesaño cual Roña Castro a las 4 de la mañana que se tira un tirito cualquiera sea su sexo.

(*) No tengas miedo nene, cualquier similitud con un personaje de similares características es coincidencia.

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