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Por Ale Apoesia (*)
Oscuro el porvenir de la FIFA, el verde dólar ha penetrado hondo en las ánimas de los dirigentes. Penetrado como cual peladito de Brazzers en sus películas picarescas. Allá va Blatter, con el semblante triste, cargado de tristezas y del verde dólar. Un mártir de los negocios turbios, turbio como el presente de Osvaldo. Ay Osvaldo, que ha sido de ti. Oscuros nubarrones producto de tu venta de humo han sofocado tu presente de goleador impertérrito. Humo que surco por todas las canchas que han sabido de ti. Pero no todo es sombrío nene, porque volvió Aimar, gambeteo a la lesión cual babosa gambetea y deja sentado a Bianchi Arce, pero que bien Payasito engalanando nuestro futbol, nuestro golpeado futbol que se viene abajo como esas migas de pan que caen por mi barba. Tengo miedo nene.

Gano el cuervo, el cuervo que sobrevoló por el sur bonaerense y se posó en lo más alto de la tabla cual Meiszner se posa arriba de su montaña de billetes. Un partido duro, duro cual Garce trayendo alfajores. Dame uno Garce, tengo hambre nene. Empezó ganando la cerveza, cual espuma se elevó Bieler en el azul cielo quilmeño para ganar y estampar el 1-0. Pero los guerreros del santo no se iban a quedar de brazos cruzados. A los 39 Villalba pondría el empate y las rojas gargantas de San Lorenzo se pondrían coloradas de tanto gritar, tan colorada como yo que anduve en pelotas y me agarre una angina más fuerte que Scarlett Johanssen. Este primer tiempo tendría sorpresas cual Chávez encarando en boliches porque sobre el final aparecería Walter Benítez pero en contra. El segundo tiempo fue duro, áspero, difícil de ver cual cara de Falcioni. No hubo mucho más nene.

No gana ni para sustos el gigante de Mataderos, otro golpe más sufrió en esta eterna agonía que se le está haciendo este torneo. Esta vez el guerrero celeste, el guerrero de gasoil fue el encargado de darle dos estocadas y seguir su espiral descendente. A Grbec le faltan vocales en su apellido, pero le sobran goles porque puso el 1-0 nene, que definición. No dudo, como yo dudo en un tenedor libre, cuantas cosas para comer nene. El segundo tanto lo hizo Gustavo Aprile cuando ya todo terminaba, cuando las golondrinas hacen el amor en la puesta de sol.

Desérticos de gol en este partido. No pasó nada, no hubo goles nene, no estuvo el combustible del alma del futbol. Pelados sin gritos cual Bastia peinándose las chuzas. La pelota no pudo darle ese beso pasional a la red.

Perdió el prócer de la bandera. El pirata que surca los mares de fernet no pudo y perdió otra gran chance de seguir izando esa bandera celeste en el mástil del futbol argentino. Mástil, pero mástil de carne es el que se comió Zielinski cuando esa pelota de Jorge Rojas inflo la red para darle el triunfo parcial a Gimnasia que luego se volvió triunfo a secas.


Gano Independiente pero Almirón ya no está. Almirón no está, Almirón se fue se escapa de mi vida y tú que si estás, preguntas porqué la amo a pesar de las heridas lo ocupa todo su recuerdo no consigo olvidar el peso de su cuerpo Jorge no está eso lo sé y no la encontraré en tu piel es enfermizo, sabes que no quisiera besarte a ti pensando en ella esta noche inventaré una tregua ya no quiero pensar más contigo olvidaré su ausencia y si te como a besos, tal vez la noche sea más corta, no lo sé yo solo no me basto, quédate y lléname su espacio, quédate, quédate… Perdón nene, me fui, Independiente volvió a cantar victoria, esta vez con Berón en el banco, cual piloto de tormentas, cual Michael Fox haciendo un curso de caligrafía. El gol lo hizo Albertengo, el pibe que logro que la pelota pueda besarse con la red y que copulen hasta altas horas de la madrugada. Bien nene.

(*) No nene, no. No es el Apo posta, no tengas miedo es una parodia.

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