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No, el Betito no. Cualquier otro que me digás sí, pero el Betito no. Que era quilombero sí, pero como todos. le gustaba joder, le gustaba ¿viste? cantar, gritar, porque si no ¿pa’ qué diablos vas a ir a la cancha? Pero no era un tipo como el Tato, tá mal del bocho y yo siempre se lo digo, Tato, algún día te van a poné una quema y te van a hacé cagá, yo se lo digo. El Tato o el mismo Cabezón, viejo el cabezón va a la cancha y te lleva el inflador o te lleva una cadena, cuando no va con la honda. Ademá, ¡la puntería que tiene el guacho!, un día, un partido con Lanú me acuerdo, lo fajó en el bocho a un lineman que casi lo amasija, y el loco estaba lejo te digo, no era que le tiró al lao del alambrao, estaba bien lejo. pero el Betito no, el Betito venía con nosotros y armaba lío, tiraba bombas, bailaba...., ah eso sí, ¡cómo le gustaba bailar al desgraciado! Era un... qué sé yo... un firulete el loco... se retorcía... saltaba... una goma el loco... Me acuerdo una vez después de un partido contra Estudiante, nos fuimo desde la lancha hasta el centro caminando, a pata, meta conga conga conga... ¿viste? cantando... conga conga conga... y el Betito, mirá no te miento, desde que salimo hasta que llegamo ¡bailando!, de no creerlo viejo, agarrado a la bandera, no dejó de bailar un minuto y decí que yo despué me trepé a una chatita y me piré a las casas y no lo vi má, pero vaya’saber hasta cuando siguió bailando. Pero te digo, el Betito no te iba a tirá una botella, ni un hondazo ni te iba a afaná algo cuando íbamo a Buenosaire ni nada deso. Te digo más, la última vez que fuimo a cancha de Colón más bien que se armó la podrida, ah viejo te dan como en la guerra, me acuerdo que ya afuera se nos vinieron encima y yo chapé un arbolito desos viste? recién plantados y le entré a dar con el árbol, lo revoleaba, mierda!, parecía un molinete, ¿vos sabes como caían los negro?, como monos. Y bueno, te digo, ah, el Betito se borró, pero se borró se borró. Me acuerdo que estaba al lado mío y cuando empezaron las piña desapareció, no estaba ma, rajó el loco. Y te vi decir que hace bien, viste el fisiquito que tiene?, el fisiquito de hambreao que tiene?, adema es muy pendejo, a mí ese día me bajaron dos dientes, dos dientes de acá abajo, me calzaron con un pedazo de baldosa desde no sé donde, porque ellos rajaron, se armó el quilombo, los fajamos y rajaron, pero uno tiró un baldosazo y me fajó en la jeta, justo justo en la jeta la puta que lo parió, hay que quemarles la cancha. Pero no, viste cómo son las cosas la liga el que menos culpa tiene, si me decís el Tato o el Cabezón, bueno, se la tienen merecida, se la buscaron, me queré decir?, el Tato, el otro día, íbamo en el tren a cancha de Atlanta y cuando entrábamo a Buenosaire, viste que el tren pasa casi pegado a las casas?, los ranchera esos que hay, el Tato se asoma por la ventanilla y caza al vuelo nomás una jaula de un canario y se la pianta, vos sabe la vieja como gritaba?, corría al tren por el lado de la vía. Y el Tato después la tiró a la mierda a la jaula, pa’ que cuerno la quería?, eso es al divino pedo, é un daño al pedo, el Betito nunca hizo nada de eso, me acuerdo un día pasamo al lado de un coso que vendía empanada turca, pasamo todo como la langosta, en montón y no le dejamo ni una el Betito también caz una, tampoco era un gil y bueno, ¿y qué?, acaso el colorao Mistola no se chacó un sobretodo recién en Retiro?, y bueno, viejo', el que e ciruja, la cirujea. Pero además, te digo, el Betito era muy buen pibe, te juro, mirá, desde que la Chancha lo trajo a la barra nunca le conocí una fulería devera, nunca, ni una agachada, y eso que e pendejo, pero nunca che, no e botón, porque hay otros que son botone y te da en el forro, y se las arreglaba, la primera vez que viajó con nosotros cuando apareció el chancho uy que joda, cuando apareció el chancho se metió en el hueco este, viste?, el que queda cuando das vuelta el asiento de atrás con el respaldo del otro, y me acuerdo que llegábamo a bancalari y lo siento golpear, había estado como una hora, ¡qué sé yo el tiempo que había estado ahí el loco, metido, esperando que pasara el chancho! Qué lo parió, estaba contento, el otro día cuando el clú hizo la fiesta a los muchachos de la primera local, nosotros fuimos todos, ¿vos sabés cómo nos atendieron?, como señores, y el Betito fue también, vino el secretario del clú ¿viste? y nos dice muchachos quédense piola, no hagan quilombo que acá los vamos a atender bien, ¿y vó sabé cómo lastramo?, como leones, y mirá que había cada ñorse de esos empilchados como la gran flauta, no era una fiesta rea, y sin embargo a nosotro viejo nos atendieron... se pasaron... y el Betito fue y morfó como todos. 

Y, son las pocas satisfacciones que te puede dar el clú, viejo, decí la verdá, de veras, después de todo uno se va todos los domingos cuando el clú juega en Buenosaire o en La Plata y pone la jeta, y grita y se caga a trompadas para seguir al equipo, viejo, la camiseta, no é joda, eso hay que reconocerlo. Tá bien que el clú a veces te tira algunas entradas pa revender o alguna changa, pero no é joda. El Horacio é paquetero, labura, o laburaba ahora no sé, pero laburaba con el Betito de paqueteros, bueno, ése, a ése, le faltan estos dos dedos, que se los voló una bomba que le reventó en la mano, ¿y eso, quién te lo garpa?, el choto te lo garpa, viejo, decí la verdá. y mirá, mirá vo el Betito. Y yo estaba, mirá yo debía estar como de aquí a la puerta aquella, a la del ñoba, más o menos, no lo veía al Betito, pero lo veía al Zurdo questaba parado arriba de uno de los pilares esos contra las avalanchas, y el Betito siempre estaba con el Zurdo. Cuando se armó el lío, los monos empezaron a sacudir el alambrado para entrar a la cancha, a fajarlo a ese hijo de puta que el penal que nos cobró no tiene nombre, entonces la cana empezó con los gases... pero ¿qué habrá tirado? , ¿cuatro, cinco bombas?, eso es mala leche viejo, mala leche, le va y le revienta justo justo al lao de la cara, pero justo, mirá vo, justo. Un ojo directamente se lo hizo mierda, si vo vieras lo que era eso te revolvía las tripas y el otro casi también, qué sé yo, de uno seguro que no ve más y me decía el Pato que parece que le dijo el médico que del otro parece que seguro tampoco.

Roberto Fontanarrosa

Extraído de "Puro Fútbol", Ed de la Flor 2002/ Ed. Planeta 2012

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