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Por Ale Apoesía (*)

Cuantos equipos nene, y van cayendo los equipos cual miguitas de pan caen sobre mi barba. Miguitas que se enredan en los bucles caprichosos de mi barba, así los equipos se enredan en este majestuoso torneo de 30 equipos, caen en la confusión, como yo cuando me pregunto: ¿Lo que le puse al sanguche era mayonesa o salsa golf? Pero son preguntas que pasan al unísono y terminan en el ocaso futbolero. Pero miren que belleza, que alegría son los 30 equipos danzando en este torneo de primera. Danzando porque hacen piruetas para llegar a fin de mes, para no caer en el agujero negro impiadoso de la falta de palta. Todo es plata nene, todo es guita y si de ver guita se trata llamemos a Robertito. Ya están en el campo de juego los 330 guerreros, de las 30 escuadras esperando los 15 partidos por jornada. Son muchos, tantos como esas migas que siguen cayendo fulminadas entre mi barba. Tengo miedo nene.


Danzarines los delanteros del trabajo ante el estático pasar de los defensores de la Crema, estáticos como el adoquinado de las calles de San Telmo por donde pasan las comparsas de estos carnavales, comparsa como la defensa de Atlético Rafaela, todos pasan nene, tengo miedo. Noir el primero se envalentona ante la defensa como cuando fue a encarar a Caranta en una noche maravillosa de primavera. Se vino el segundo, Civelli alto como un edificio, alto como el vuelo de los pájaros, alto chegusan me acabo de mandar nene.  Pero había más porque Cuero le robo el cuero a una aturdida defensa cremosa, y puso el tercero. Mire que festejo, baile negrito, baile al compás del tamboril que al defensa es una comparsa. Y se vino el epilogo nene, Pases y pases del equipo de Almeyda, Rafaela intentaba pero chocaba contra Bologna, Bolognesa como la salsa, estaba en su salsa el uno banfileño y llego el cuarto nene. Bertolo tras una gran jugada, y Rafaela seguía chocando contra Bologna hasta que de un vil penal puso el descuento. Cerró la maravillosa noche para el taladro en el estadio de la Crema.

Tengo sueño nene, un partido para el bostezo pero se levantó el partido de a poco, como los dulces durmientes a la mañana se tienen que levantar para ir a trabajar. Y Huracán la tenía, y Arsenal también. Un partido en igualdad de condiciones. La pelota iba de aquí para allá danzarina en le verde césped donde los 22 guerreros disputaban su amor. Todo indicaba que anda iba a pasar pero Andrada, Andradita se vistió de héroe pero para los de Huracán y se la sirvió en bandeja a Ábila. Ábila goleador imponente como esos tanques de guerra acechando al enemigo. Ábila, Wanchope el de nosotros que llegó pero con habilidad. En el complemente Arsenal iba a buscar el empate, como esos guerreros que buscan el cáliz sagrado, no encontraron ningún gol, pero el cáliz se llenó de manaos. Salud Palermo, vamos manaos.

En el verde césped de La Plata se enfrentaron los gladiadores mendocinos y los del pincha. Cuanta emoción, cuanta historia, cuanta hambre tengo y el delivery me fallo, tengo hambre nene. El pincha pinchaba el arco del Tomba, como esos brujos que pinchan los muñecos de vudú pero no surgía efecto la magia, porque Moyano sacaba todo, el sindicalista del arco. Sendas tapadas hacia el uno mendocino. Pero no solo eran ataques de Estudiantes, también la fuerza aérea tombina creaba situaciones. Situaciones que pasaban cerca, cerca como dos enamorados que esperan reunirse en el alba en secreto. El segundo tiempo se vino con goles nene, Leandro Fernández tras una jugada enorme como mi papada puso el 1-0 para la visita. Y reacciono estudiantes como reacciono el del 504 en la película “Relatos Salvajes”, que relatos, que miedo, cuanta ira acumulada nene y se vino el empate. Tiro libre de Gil, la pelota se desvió como se desvía el colectivo cuando hay piquete en el puente y fue gol. Empate transitorio, transitorio como esos albergues donde van los que hacen trampas. Y se vino la polémica: Penal para Estudiantes que Carrillo, el doctor Carrillo puso el 2-1. Sufrió Estudiantes como yo sufro cuando no hay delivery nene, pero gano y ahora mira a todos desde arriba porque a la gilada ni cabida nene.

Surca el espacio sideral el proyectil hacia la cabeza de Alfaro cual cohete de la NASA salido de cabo cañaveral, remonta la estratosfera en busca de las estrellas para posarse sobre la humanidad del entrenador. Oh inadaptados que siempre están allí esperando el momento para verter su daño en el noble vede césped, esperando el momento para acometer sus bajos instintos, esperando que la ley nunca los atrape. Igual siguió el partido porque los guerreros aún tenían sed de sangre de goles, hambre de gritos. Y estuvo parado el partido, parado como el amigo siendo ayudado por la pastillita blanca, cual chupetín de carne al viento. El partido siguió y el cero a cero que lastimaba los ojos se iba a ir arrojado como pétalos de flor porque Yeimar Gómez Andrade iba a hacer un golazo, pero en contra, tengo miedo nene. Ganaba Tigre, el Tigre de Alfaro. Pero apareció él, Niell el petiso armo un jugadón, lo armo cual Garcé se arma una rosca de hierba en su frenesí de fumar y allí fue Central a buscar la victoria, y llego en el final Marco Rubén, el Robben sin  “o” y sin una “b” pero con una “u”, dijo que era gol y así se calló la noche.


Casquivana la noche bahiense en el verde césped del Carminatti. Un partido donde fue un grito de silencio, silencio porque no hubo goles. Hubo oportunidades pero Racing choco contra las nobles manos de Nereo, el dios de los guantes en el Olimpo. Aburrido nene, aburrido como yo un domingo por la tarde/noche. Que embole nene.

(*) No nene, no. No es el Apo posta, no tengas miedo es una parodia.

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