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Arriba: Omar De Felippe (Ex entrenador de Independiente, cansado, agotado, hinchado los huevos); Jorge Almirón (Ex entrenador de Godoy Cruz, mercenario); Carlos Carbonero (Jugador de River, casi ex jugador de River, llorón); David Luiz (Defensor de Brasil, lento, lenteja, caracol, lerdo), Luiz Felipe Scolari (Ex entrenador de Brasil, puteado); Julio Cesar (colador)

Abajo: Daniel Angelici (Presidente de Boca Juniors, asesino de eses); Juan Román Riquelme (Ex jugador de Boca, Jugador de Argentinos Juniors, antipretemporada); Nicola Rizzoli (Arbitro italiano, ciego, puteado); Sergio Agüero (Jugador de la selección, sommelier de rollizas); Julio Grondona (Garca octogenario);

Se terminó el mundial pero el cierre del anterior antiequipo fue antes del juego de la final y del tercer puesto, por eso arrancamos por este partido. Días antes —años también— Louis Van Gaal había dicho que el partido por el tercer puesto no le interesaba y que es un partido que no debería disputarse porque está más al pedo que las dos neuronas de las Xipolitakis. Por tal motivo uno esperaba que Brasil se quedara con el bronce pero no. Holanda lo goleo 3-0 sin siquiera transpirar, el entrenador preferido de Mariano Closs (por de Van Gaal, Gaal, porque marianito dice “Gaaal” ¿Se entiende? Perdón a todos los lectores, perdón) se dio el lujo de poner en cancha hasta al tercer arquero, dado que el arquero titular salió lesionado por un fuerte golpe de aburrimiento. David Luiz otra vez fue más lento que Internet Explorer con todos los complementos activados. Julio Cesar volvió a brindar menos garantías que comprar un estéreo robado y el público brasilero lo puteo más a Luiz Felipe Scolari que Cappa a aun alcanzapelota remolón. Brasil así cierra un mundial pésimo, en donde con ayudin quedo en el cuarto puesto pero dando una imagen de juego peor que la de Honduras o Camerún. La mayoría del público brasilero además se puso más camisetas que el Tweety Carrario en toda su carrera, solo les falto ponerse una camiseta: la de Brasil. El fantasma del maracanazo volvió, pero en forma de once jugadores porque eran once fantasmas. Brasil en el ranking FIFA descendió a la posición 7, realmente irónico. Brasil termino con 14 goles en contra, la valla más ultrajada de todo el certamen.

Mucho se habló en la antesala de la final disputada por Argentina y Alemania. Uno de los puntos más comentados fue la inclusión del tano Nicola Rizzoli tras la exclusión del sueco Jonas Eriksson. Todos los cañones apuntaron a Julio Grondona, quien dicen que eligió al árbitro. Más de uno se puso contento pero el tano tuvo más errores que la defensa brasilera contra Alemania. El posible penal de Neuer a Higuaín despertó más polémicas que la captura internacional de Rocío Oliva. Algunos sostienen a muerte que fue penal y otros —como el siempre puteable Ángel Sánchez— que no, lo cierto es que Rizzoli elegido por Grondona, se equivocó para ambos lados. Si los gauchos caminan encorvados y tristes, los alemanes caminan festejando, Don Julio y Rizzoli caminan agachados, pero de cargar bolsas de billetes. Uno por la reventa de entradas y el otro por el don billetin.

Y hablando de la final, el jugador más reprobado por casi toda la hinchada fue Sergio Agüero, al “Kun” se lo vio lento, errático y apático como Karina en el nutricionista más o menos. El tema es que recibió la descalificación por parte de todos y sumo muy poco en la ofensiva argentina, hasta pudo irse expulsado por el manotazo a Schweinsteiger que Rizzoli no vio.

Independiente se quedó sin entrenador. Omar De Felippe se hincho las bolas de que Moyano no le traiga ningún refuerzo a la fecha y pego el portazo. Justo De Felippe que sufrió más que puto con hemorroides para ascender a un equipo que tenía menos alma que los zombis de The Walking Dead. Está bien, hizo su laburo, cumplió pero no lo dejaron “disfrutar” de su esfuerzo en primera. Renunciado De Felippe, fue el turno de Milito quien se bajó poco antes de asumir, y el cargo quedo para Jorge Almirón, ex entrenador de Godoy Cruz, quien se fue del Tomba porque le diezmaron el equipo y… no le habían traído refuerzos. Por irse tan rápido del club mendocino, el presidente de la institución tombina salió a matarlo a Almirón, a tratarlo de mercenario y cerró con un lacónico "Lo de Almirón no me sorprendió, en el fútbol no hay principios"

Termino el mundial y Carlos Carbonero todavía no volvió a River, el morocho mediocampista a pesar de que se le venció el contrato con River hace algunos meses, el colombiano dijo que su intención era la de continuar en River. Hasta una dulce historia de tribuneo, pero el que corto con la dulzura fue el presidente de River, quien trato de mentiroso al jugador ya que le manifestó a Francescoli y a él, que quiere jugar en Europa. Otros que aún no volvieron y parece que siguen la senda de las largas vacaciones de algunos años en algún club europeo son Teo Gutiérrez y Balanta.

Termino el mundial y también termino la novela que tenía en vilo en cada renovación a la dirigencia de Boca y a hinchas de Boca: La renovación de contrato de Juan Román Riquelme y la eterna rivalidad con Daniel Angelici. Esta secuela duro menos que la última vez y tuvo un final feliz para algunos y triste para otros. El final feliz fue para Angelici y para los hinchas de Boca que ya no aguantaban más a Riquelme y sus gambetas a las pretemporadas. El final triste fue para aquellos hinchas que se deleitaban con JRR10. Lo cierto es que Juan Román Riquelme bajo al Nacional B para jugar en el equipo que lo vio nacer y la imagen de Angelici bajó más allá del Nacional B.

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